Vladímir Putin lleva dirigiendo los designios de Rusia desde el año 2000, lo que lo convierte en el segundo líder de la Rusia poszarista que más años ha pasado en el poder, solo después de Stalin. Pero su mandato como presidente expira en 2024 —cuando tendrá 71 años— y, al ser el segundo consecutivo, Putin tiene constitucionalmente prohibido presentarse a la reelección. Aunque todavía faltan algunos años para ese momento, la incuestionable posición de poder que ostenta en Rusia obliga a preguntarse qué pasará cuando termine este mandato.
Para ampliar: “La Rusia de un hombre”, Jacobo Llovo en El Orden Mundial, 2018
En realidad esta situación ya se dio en 2008, cuando Putin completó por primera vez los dos mandatos consecutivos como presidente que prevé la Constitución rusa. Entonces podría haber cambiado la Constitución para eliminar la limitación de mandatos, como hacen tantos autócratas por todo el mundo, pero en vez de eso prefirió una pantomima de alternancia en el poder y cedió el puesto de presidente a su delfín, Dimitri Medvédev, mientras él ocupaba el de primer ministro durante un mandato para sortear la limitación constitucional. Pasados los cuatro años, las aguas volvieron a su cauce y Putin, a la presidencia, que ostenta desde entonces.
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