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La revolución de los festivales de música

La revolución de los festivales de música
Festival de Tomorrowland. Fuente: Global Stomping (Flickr)

Hoy en día, los festivales de música han adquirido una popularidad global y un modelo de negocio que ya no se basa exclusivamente en su oferta musical. Quizá gracias a ello, contribuyen a un cambio de paradigma en la industria del sonido que afecta directamente a la forma en la que escuchamos música.

De Woodstock a Coachella 

En agosto de 1969, apenas un año después de las revueltas de mayo en París y en pleno nacimiento del movimiento hippie y el pacifismo ante la intervención estadounidense en Vietnam, tuvo lugar en una granja de Bethel —una pequeña localidad en el estado de Nueva York— el primer festival de música contemporáneo, Woodstok, que reunió a casi medio millón de jóvenes bajo el lema de “Tres días de paz y música”. Este primer macrofestival se erigió en símbolo de la generación que protagonizó una auténtica revolución cultural, rechazando la sociedad en la que vivían con una combinación de rebeldía y paz. Cincuenta años después, aún se rememora Woodstock como una piedra de toque cultural de aquella generación.

Hoy en día, los festivales son bien distintos. Un ejemplo evidente lo ofrece la vestimenta: si en Woodstock triunfó un estilo basado nada más y nada menos que en el rechazo a la moda estándar occidental, los festivales de hoy en día son un lugar donde se definen las tendencias actuales. En Coachella —uno de los festivales hegemónicos de estos años, celebrado cada año en Indio, California—, encontramos eventos patrocinados por marcas de alta costura...

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