La política exterior turca, la eterna esclava del Gobierno

Turquía posee una política exterior de Gobierno: la realidad interna influye sobremanera en el devenir de la actividad internacional del país. El adelanto electoral pone más tensión en una política exterior que no parece encontrar su espacio.
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La política exterior turca, la eterna esclava del Gobierno
Fuente: Democracy Chronicles.

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Desde que el fallido golpe de Estado fuera evitado por el Facebook Live del omnipresente presidente Recep Tayyip Erdoğan, Turquía ha vivido un estallido de nacionalismo. En un país como la República de Turquía, que se construyó sobre el pilar de la unidad nacional, al que se ha añadido la ola islamista promovida e instrumentalizada por el Gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP por sus siglas en turco), lo mínimo que uno puede esperar es que haya cierta presión sobre el Ejecutivo para mantener una línea en materia de política exterior acorde a los valores que predica dentro de sus fronteras.
Este ha sido uno de los obstáculos con los que Erdoğan se ha topado y que parece no haber sabido evitar. La movilización del electorado con un discurso cada vez más nacionalista e islamista le ha venido especialmente bien para afianzar su posición de poder y avanzar en su camino hacia el ansiado presidencialismo. Sin embargo, esto ha ido en detrimento de su política exterior, que se ha visto arrastrada por mantener viva la credibilidad de cara a sus votantes, aunque ello supusiera alejarse de sus socios internacionales tradicionales.
El último giro en la animada vida política turca, y que sin duda va a afectar a la política exterior, es el adelanto electoral que anunciaba el mismo Erdoğan el pasado 18 de abril, un adelanto con el que muchos especularon, pero que ninguno esperaba que fuera tan rápido y temprano. Uno de los argumentos que el primer ministro, Binali Yildirim, esgrimió durante su comparecencia fue que la situación geopolítica y de seguridad nacional de la región están en juego. La política exterior, de nuevo, se convertía en una herramienta para crear agenda interna. Más allá de una economía en caída libre, una tensión social creciente, las críticas recibidas en el último informe de la UE o la interminable campaña de persecución contra los “enemigos del Estado”, la decisión de adelantar las elecciones recaía sobre la política exterior.
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Eduardo Saldaña

Madrid, 1994. Codirector de El Orden Mundial (una aventura de la que estamos orgullosos). Graduado en Relaciones Internacionales (URJC) y máster en Estudios Africanos (UAM).