Qué hará Israel tras derrotar a Irán: de cambiar la región a desmantelar su democracia

El Gobierno israelí se ha allanado el camino en Oriente Próximo al haber arrasado Gaza y debilitado a Irán. Turquía se erige como nuevo enemigo, mientras Tel Aviv se acerca a las monarquías del Golfo y busca influir en Siria. Entretanto, Benjamín Netanyahu sigue reforzando su giro autoritario.
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Qué hará Israel tras derrotar a Irán: de cambiar la región a desmantelar su democracia
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (c), durante la graduación de un curso de oficiales militares en junio de 2023. Fuente: Fuerzas de Defensa de Israel (Wikimedia Commons)

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Israel está consiguiendo sus objetivos en Oriente Próximo. En la última escalada debilitó aún más a Irán: consiguió que Estados Unidos bombardeara su arsenal nuclear, y sus ataques previos descabezaron a la cúpula militar, mataron a cientos de combatientes y destruyeron numerosas aeronaves y su capacidad balística. Ya en 2024 Israel había mermado a Hezbolá, que ha perdido influencia en Líbano. Todo ello mientras se impone en Palestina: Israel ha neutralizado a Hamás en la Franja de Gaza, donde ha dejado más de 50.000 muertos, y no tiene interés en abandonarla, y ha anunciado nuevos asentamientos en Cisjordania.
Sin embargo, nada parece satisfacer las ambiciones sionistas del Estado israelí. Estas se contentaban al principio con expulsar a los palestinos y hacerse con las planicies agrícolas de Palestina, y más adelante encontraron enemigos como Gamal Abdel Nasser en Egipto, Muamar el Gadafi en Libia o los ayatolás Jomeini y Jamenei en Irán. Con Occidente a sus espaldas, Israel ahora podrá seguir redefiniendo sus propósitos más allá de los territorios palestinos y de su rivalidad con Irán hacia todo Oriente Próximo.
El Gran Israel, la agenda maximalista del sionismo
Uno de los nuevos objetivos de Israel será seguir expandiendo el proyecto territorial del sionismo. Este proyecto está en redefinición continua y sigue vagamente las fuentes histórico-religiosas. Los primeros líderes del movimiento aspiraban a controlar la planicie costera de Palestina, alrededor de la actual Tel Aviv, ignorando el interior del territorio e incluso Jerusalén. Ahora, con Gaza arrasada, Cisjordania cada vez más colonizada e Irán debilitado, el primer ministro Benjamín Netanyahu podría dar rienda suelta a las voces radicales que imaginan un “Gran Israel” desde el mar Rojo hasta el golfo Pérsico. La idea, que se remonta a mediados del siglo XX, hoy la enarbolan figuras como el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich.
Aunque este escenario parezca fantasioso, detrás hay necesidades materiales co...

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