Su nombre era Operación Constitución. El objetivo: capturar al presidente Maduro y llevarlo a los tribunales antes de las elecciones del pasado mes de mayo. Falló. Apenas unas semanas antes de la fecha clave, el plan fue descubierto y desbaratado. En este golpe estaba involucrado un número sustancial de militares venezolanos de media y alta graduación, y hasta el momento es la operación de mayor envergadura que se ha tejido contra Nicolás Maduro. También la que mayor probabilidad de éxito tenía.
En un clima tan hostil y con una situación política y económica interna tan deteriorada en Venezuela, es pertinente preguntar por qué Maduro no ha vivido aún un golpe de Estado —fallido o satisfactorio—. Relacionado con esto, también cabe preguntarse si este momento crítico va a llegar, cómo podría darse, quién estaría detrás y por qué.
No es un asunto menor. En los últimos tiempos se ha venido gestando un clima político que reclama un golpe de Estado en Venezuela para sacar a Maduro del poder y a la élite chavista con él. Donald Trump ha dejado caer en repetidas ocasiones la posibilidad de llevar a cabo una acción armada en Venezuela, al igual que el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, aunque luego matizó sus palabras y rechazó una intervención militar. De igual manera, dentro del país, parte de la oposición se ha manifestado en distintas ocasiones a favor de que el Ejército saque a Maduro del poder.
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