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Por qué no es una buena idea integrar a Georgia en la OTAN

Por qué no es una buena idea integrar a Georgia en la OTAN
El presidente georgiano, George Margvelashvili, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Fuente: OTAN

La incorporación de Georgia a la OTAN ha sido un objetivo buscado tanto por la organización como por el país caucásico desde hace años. Sin embargo, está más que comprobado que llevar las fronteras atlánticas hasta los límites de Rusia causa problemas, y en este caso no sería menos.

El pasado mes de julio el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, se pronunciaba en plena cumbre anual de los socios a favor de la adhesión de Ucrania y Georgia a la organización. En el caso georgiano, daba por hecho que antes o después los miembros de la Alianza Atlántica aceptarían su integración. Apenas faltaba un mes para que se cumpliese una década de la guerra en Osetia del Sur entre Georgia y Rusia. Desde entonces se han sucedido las promesas de la OTAN de integrar al país y para Georgia el ingreso se ha convertido en una prioridad. No es para menos: en Tiflis Rusia es percibida como una amenaza de primer nivel, y la disuasión de este gigante pasa irremediablemente por el ingreso en la organización. De la misma manera, para la Alianza Atlántica Georgia ha cumplido buena parte de los requisitos económicos, políticos y militares exigibles para su entrada y está bastante integrada en la OTAN. Por ello, por parte de la organización no hay demasiadas pegas en su incorporación, aunque, considerando la actual situación geoestratégica europea y los intereses propios de Georgia, quizá debería haberlas.

En primer lugar, supondría otro desencuentro más con Rusia. No es que ...

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