En mayo de 2019, el Gobierno de Malasia descubrió el contrabando de desechos de plástico provenientes de catorce países, incluidos Francia, España, EE. UU., y Australia. En total, el país asiático devolverá 3.000 toneladas de residuos a sus países de origen. Esta es una de las medidas tomadas por Kuala Lumpur destinadas a controlar la importación y gestión ilegal de desechos de plástico, y desde principios de 2019 también se han cerrado 114 plantas de reciclaje ilegales en las que el plástico es quemado al aire libre o abandonado en vertederos cerca del agua. La ministra de Medioambiente malasia, Yeo Bee Yin, llegó a llamar la atención a los países industrializados por su carente gestión de residuos, que carga a los países en vías de desarrollo con gran parte del peso del reciclaje.
Esta no ha sido la primera vez que Malasia dice basta. En 2018, el Gobierno ya impuso una prohibición temporal a la importación de desechos. Tampoco ha sido la única en tomar medidas. Los Gobiernos de China, Vietnam, Tailandia e India también están restringiendo la importación de plástico del extranjero. En mayo, Filipinas devolvió 69 contenedores de basura a Canadá, y amenazó con abandonarla en sus aguas territoriales si se negaba a aceptar las 1.500 toneladas de basura que Manila había recibido ilegalmente de Ottawa. Malasia, como el resto de países de la zona, tiene que hacer frente a un sistema internacional de gestión de residuos de plástico desigual e insostenible, cuyos defectos son cada vez más obvios.
Para ampliar: “Nearly all countries agree to stem flow of plastic waste into poor nations”, Emily Holden en The Guardian, 2019
Asia, el basurero del planeta
24 de los contenedores interceptados recientemente por el Gobierno de Malasia procedían de España, y al menos 5 ya se han traído de vuelta. Pero ¿cómo acaba nuestra basura en el sudeste asiático? En un informe publicado por Greenpeace Malasia el pasado noviembre, la organización denunciaba lo que ellos calificaron como el “mit...