Durante seis semanas, el doble juicio por difamación de Johnny Depp contra Amber Heard ha tenido en vilo a medio mundo. Nunca antes dos estrellas de Hollywood se habían enfrentado cara a cara tan públicamente, en vivo y en directo. Con casi quinientos millones de visualizaciones en YouTube y miles de millones de visitas en TikTok, los estadounidenses han mostrado cinco veces más interés por el caso que por la guerra de Ucrania. Desde el principio de este caso, las redes sociales han sido juez, jurado y verdugo.
La sentencia oficial, emitida el pasado 1 de junio, ha declarado culpables a ambas partes, pero en distinta medida. Heard tendrá que pagar doce millones de dólares por un artículo de 2018 en el que se identificaba como una “figura pública que representa la violencia doméstica”, y recibirá dos millones por su contrademanda a Depp. La derrota de la actriz, unida la enorme movilización popular a favor del actor de Piratas del Caribe y de odio hacia ella, puede dificultar las denuncias de futuras víctimas de violencia machista y revertir muchos de los avances del movimiento #MeToo, que denunció los abusos sexuales por parte de artistas.
Un juicio para limpiar la imagen de Johnny Depp
El juicio ha sido, en esencia, una gran campaña de restauración de la imagen pública de Depp. Esta se vio gravemente dañada cuando Heard solicitó una orden de alejamiento temporal contra el actor en 2016, acusándole de maltrato físico y emocional. Depp siempre ha defendido su inocencia, y ambas partes pusieron final a su “explosiva” relación a través de un divorcio resuelto de forma privada. A pesar de sus acusaciones, Heard nunca llegó a imponer una denuncia por los supuestos abusos.
Hollywood: sexismo detrás del telón
El objetivo de este juicio no era decidir si el actor fue o no violento hacia su expareja, sino si Heard le difamó en su columna de 2018. Para ello, el equipo de Depp se ha esforzado en demostrar que la actriz mintió y que su...