El futuro europeo de la república macedonia

Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia mantienen desde hace más de un cuarto de siglo una disputa por el uso del nombre Macedonia. Tras años de enroque nacionalista en ambos países, la llegada al poder en Skopie de un presidente deseoso de adherirse a la UE y negociar con Grecia ha creado una ocasión para resolver el impase. ¿Favorecerá ello un cambio en el tradicional veto griego?
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El futuro europeo de la república macedonia
Los presidentes macedonio y griego, Zoran Zaev y Alexis Tsipras, en el Foro Económico Mundial. Fuente: Wikicommons

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El ingreso de Croacia en la Unión Europea en julio de 2013 supuso para muchos el pistoletazo de salida de un nuevo proceso de ampliación comunitario hacia los Balcanes. Tras décadas de guerras sangrientas, odios étnico-nacionalistas y rivalidades religiosas, el sueño europeo dejaba de parecer inalcanzable para la región. La promesa de un futuro de paz y prosperidad parecía cada vez más cercana para otros países balcánicos, aunque no por ello necesariamente más sencilla de conquistar. La Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), autodenominada República de Macedonia, lo sabe bien. Su candidatura de adhesión ha sido siempre una de las más delicadas de los Balcanes como consecuencia de la disputa que mantienen Skopie y Atenas desde su creación como Estado en la década de los 90. Un conflicto que, paradójicamente, no guarda tanta relación con tensiones militares, étnicas o culturales como con un asunto en apariencia mucho más inofensivo o banal: el nombre del país.
Aunque parezca lo contrario, esta cuestión no es en absoluto baladí. En Grecia, la utilización de la palabra Macedonia en el nombre oficial de la ARYM es observada como una amenaza para su integridad territorial y la propia identidad nacional helena. Millones de griegos salieron al grito de “Solo hay una Macedonia y es griega” a las calles de Tesalónica cuando, en septiembre de 1991, se proclamó la creación de un Estado bajo la denominación de República de Macedonia. Ello se debe a que una de las regiones más septentrionales de Grecia, colindante con la ARYM, también se llama Macedonia y es, además, un territorio con un gran peso en la narrativa histórico-nacional griega. Esto ha provocado que a menudo incluso hayan aflorado asperezas bilaterales por debates —más emocionales que historiográficos— sobre la adscripción nacional de figuras como Alejandro Magno o el propio Aristóteles, personajes claves en la construcción del relato nacional de ambos países —aunque, paradójicamente, siendo rigurosos, basta...

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Diego Mourelle

Vaduz (Liechtenstein), 1995. Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid con estancia en The University of Manchester (Reino Unido).