Hay tres posibles escenarios si el candidato opositor Edmundo González entra en Venezuela para intentar tomar posesión como presidente de Venezuela el 10 de enero o protestar contra la de Nicolás Maduro. El más directo es que sea detenido y encarcelado, otro que tiene precedentes es que sea puesto bajo arresto domiciliario y el último es que consiga dar una imagen de resistencia a sus seguidores y al exterior pero que regrese al exilio.
El Consejo Nacional Electoral declaró ganador de las elecciones del 28 de julio a Maduro, pero ni el organismo ni el oficialismo han publicado las actas oficiales que lo confirmarían. En cambio, la oposición sostiene que González ganó los comicios por más del doble de votos según la publicación del 85% de las actas.
Del arresto al estallido social
En septiembre, Edmundo González huyó de Venezuela y se exilió en España tras una orden de captura en su contra. Desde entonces, Estados Unidos, Argentina o Uruguay han reconocido su victoria, mientras que la Unión Europea le ha dado respaldo político. Por su parte, Maduro tiene el reconocimiento de Cuba, Nicaragua o Rusia. Para ganar apoyos, González comenzó el 4 de enero una gira por países americanos y ha asegurado que el día de la toma de posesión estará en Venezuela. Allí, la líder opositora María Corina Machado ha convocado una movilización el 9 de enero, mientras que Maduro ha ordenado sus propias manifestaciones y blinda Caracas con militares y entregando armas a civiles.
El primer escenario para Edmundo González si entra en Venezuela sería su arresto inmediato, como ha anunciado el propio Gobierno. Sobre él pesa una orden de arresto por delitos como instigación a la desobediencia y una recompensa de 100.000 dólares por su captura. Con el arresto de González, Maduro podría usarlo como moneda de cambio para negociar con la oposición. Sin embargo, su detención también podría aumentar la crispación social en las calles y motivar nuevas sanciones. Un estallido social, sumado a la vuelta de Donald Trump en Estados Unidos el 20 de enero, podría desestabilizar el régimen de Maduro.
El segundo escenario es que Edmundo González entre en Venezuela y sea puesto bajo arresto domiciliario. No sería el primer caso, pues otros líderes opositores como Leopoldo López ya han sido detenidos en sus hogares. Además, sería lo que establece la ley venezolana en caso de ser arrestado, ya que González tiene 75 años. Esta medida también provocaría protestas, pero daría una imagen a la oposición y al exterior de un castigo menos contundente, evitando mayores represalias. Además, daría la sensación de que es una medida provisional, no como el encarcelamiento, dando opción a negociar con mediación internacional.
Finalmente, el tercer escenario es que Edmundo González entre en Venezuela y consiga dar una breve imagen de resistencia a los opositores y el exterior. Para ello tendría que durar poco en el país o conseguir entrar en una embajada para no ser arrestado, pero lo suficiente como para hacer saber a sus seguidores que ha intentado entrar con el fin de posesionarse o protestar contra la toma de posesión de Maduro. Con ello conseguiría lo mismo que en los otros dos escenarios: visibilizarse como víctima del régimen y exponer la represión del aparato madurista.
Maduro, Edmundo González y la toma de posesión
Maduro es consciente de la fuerza que puede tener la oposición. Para limitarla no sólo ha blindado las calles, sino que ha implantado disposiciones legales que restringen aún más las voces opositoras. En noviembre, por ejemplo, la Asamblea Nacional aprobó una ley que establece penas de hasta treinta años de cárcel y sesenta de inhabilitación para ocupar cargos públicos a quienes apoyen las sanciones internacionales. Más recientemente, el Gobierno también ha llevado a cabo una campaña de detenciones contra voces críticas, y el propio Edmundo González ha denunciado el secuestro de su yerno.







