El ébola, el retorno de un temor casi olvidado

El ébola fue una gran preocupación en todo el mundo entre 2014 y 2016. Una vez se declaró el fin de los brotes, en Occidente nos hemos olvidado de este virus, a pesar de que este mismo año vuelve a atacar a los congoleños. Aunque por el momento pasa bastante desapercibido, puede ser una catástrofe prevenible para la región.
Desarrollo y cambio climáticoÁfrica
El ébola, el retorno de un temor casi olvidado
Fuente: UNMEER

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El ébola es un virus que puede causar la muerte diez días después de la aparición de los primeros síntomas. En 2014 todo el mundo lo temió aunque acumulaba menos de 13.000 defunciones desde 1976, unas cifras menos escalofriantes que las del paludismo o malaria, que con síntomas parecidos causa más de 400.000 muertes al año. El miedo se explica porque, mientras que el segundo se transmite por la picadura de algunas especies de mosquitos, el primer virus se contagia por el contacto con animales infectados y posteriormente se propaga de persona a persona por contacto directo.
En 2013 tres miembros de una familia murieron por los mismos síntomas con pocos días de diferencia en el sur de Guinea. Después de sus entierros hubo más contagiados y el virus empezó a propagarse por África occidental. El brote era prácticamente igual que los que anteriormente habían sufrido países como la República Democrática del Congo (RDC) o Uganda, pero en el caso de Guinea se extendió por las ciudades, donde viven muchos más habitantes y, por lo tanto, la población en riesgo era mayor.
Con más de 11.300 muertes en aproximadamente dos años, a principios de 2016 se declaró el fin de los brotes en los países afectados: Liberia, Sierra Leona y Guinea. Desde entonces ha habido una falsa calma; el ébola desapareció de las portadas, pero seguía extendiéndose entre los animales. En países con sistemas de salud deficientes, una escasa educación en higiene y sanidad —que podría incluir el cuidado de los animales portadores de virus con los que conviven muchas familias en zonas rurales— y Gobiernos poco influyentes que no son capaces de exigir inversión en investigación para buscar vacunas o en infraestructura para distribuirlas, es mucho más sencillo que el virus se propague.
Para ampliar: “Baños para el desarrollo”, Gemma Roquet en El Orden Mundial, 2017
Cronología del brote del virus en 2014. Fuente: Nacho Catalán (El País)
Con el contagio entre animales, no es de extrañar que tengamos que hablar d...

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Gemma Roquet

Barcelona, 1992. Graduada en Ciencias Políticas por la UB y Máster en Relaciones internacionales, Seguridad y Desarrollo por la UAB. Interesada en conflictos internacionales, principalmente en la región de Asia.