Un ciberataque puso en jaque a Estonia entera en 2007. Once años después, el país báltico ha encontrado la manera de sobrevivir en caso de ocupación territorial: en internet.
A estas alturas, Estonia y ciberseguridad se encuentran próximas como sinónimos. La OTAN tiene en Tallin su sede de protección de la red y se considera el país más avanzado en este campo en Europa. Con apenas 1,3 millones de habitantes, el pequeño Estado ha conseguido avances sobresalientes en la digitalización de sus servicios, tanto que en 1997 comenzó a digitalizarse a sí mismo y formar a su población ante una potencial desestabilización de la esfera internacional y los avances rusos en el continente.
Para ampliar: “La estrategia de Rusia en las repúblicas bálticas”, Eduardo Saldaña en El Orden Mundial, 2017
El mar de Azov es un enclave estratégico en el conflicto de Ucrania y en la disputa geopolítica entre Rusia y la OTAN.
En 1991 Estonia se convertía en un país independiente, con todos los inconvenientes que ello suponía: la creación de estructuras gubernamentales e infraestructuras, generar una Historia nacional que enseñar en los colegios e identificar quiénes pertenecían a la nación y quiénes no. Las migraciones durante la época soviética de minorías rusófonas fueron uno de los primeros dolores de cabeza del nuevo Gobierno. Estas no hablaban la lengua de la nueva Estonia, pero se habían quedado fuera de la frontera rusa y habitaban en el territorio. Aquellos que tenían nacionalidad estonia antes de 1940, cuando se incorporó a la URSS, recibirían la ciudadanía, pero no el resto, que debían pasar un complicado examen que incluía una prueba de idioma, uno de los más complicados del mundo.
La ley de nacionalidad estonia no garantizaba la ciudadanía por nacimiento a aquellos nacidos de no nacionales, por lo que los casos de desigualdad y la tensión entre los diferentes grupos étnicos es palpable. Los rusohablantes —un cuarto de la población en 2017— que no recibieron la nacionalidad por ser “descendientes de las fuerzas [soviéticas] de la ocupación” quedaron bajo la etiqueta de residentes.
Para ampliar: “It’s Time to End Child Statelessness in Estonia”, Helen Gr...
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