Cuba se queda sin combustible y sufre un colapso estatal, económico y social. Es la mayor crisis que la isla atraviesa desde la caída de la Unión Soviética y el “periodo especial” en los años noventa. La presión creciente de Donald Trump y la caída de Nicolás Maduro han derivado en el corte del suministro de petróleo, especialmente de Venezuela. A ello se suman los lentos repliegues de México y la Unión Europea.
Frente a la crisis, el régimen cubano intenta preservar su unidad mientras se resquebraja por dentro. La estructura del castrismo sigue dominada por una vieja guardia de militares nonagenarios, seguida por un funcionariado civil impotente ante el verdadero poder. Esta deriva, acelerada por Estados Unidos, definirá los límites del Gobierno cubano para capotear la crisis y condicionará su futuro y el de la isla.
En cinco claves:
- La agonía del régimen cubano va más allá de la actual presión estadounidense
- Se trata de un sistema opaco donde los militares controlan el poder político
- También controlan los principales sectores económicos a través del conglomerado Gaesa
- Sin embargo, su gestión de ambos frentes ha agudizado la situación humanitaria de la población
- El objetivo de Donald Trump, y sobre todo de Marco Rubio, es acelerar ese colapso interno
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