Cuando las que luchan son empresas, la gente tolera mejor las guerras
Las intervenciones militares en guerras extranjeras ya no generan el rechazo social de hace décadas, entre otras razones, por el creciente papel de las empresas militares privadas. El descenso del reclutamiento forzoso, la falta de transparencia y el cambio de percepción sobre estas compañías han contribuido a que algunas sociedades vean la guerra como algo más ajeno y muestren una mayor predisposición a que su país participe en ellas.





