En Centroamérica primero llega el huracán, luego la corrupción

Dos poderosos huracanes, Eta e Iota, impactaron en Centroamérica el pasado noviembre causando una catástrofe humanitaria. Estos desastres naturales son inevitables, pero su impacto puede y debe ser mitigado por los Gobiernos. Sin embargo, décadas de corrupción y mal uso de los fondos internacionales han frenado el desarrollo de esta región, una de las más pobres y vulnerables a los fenómenos climáticos del mundo.
EconomíaAmérica Latina y el Caribe
En Centroamérica primero llega el huracán, luego la corrupción
Los huracanes Katia, Irma y José en septiembre de 2017. Fuente: Wikimedia

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En apenas dos semanas en noviembre de 2020, Centroamérica fue azotada por los huracanes Eta e Iota, ambos de categoría 4. Los vientos huracanados vinieron acompañados de lluvias torrenciales que causaron inundaciones, hundimientos y deslizamientos de tierra. Los dos ciclones siguieron una trayectoria similar: tocaron tierra en la costa noreste de Nicaragua, siguieron su recorrido atravesando Honduras por la parte oeste del país y bordearon Guatemala y El Salvador antes de salir del istmo centroamericano cruzando Belice en dirección a Cuba y Florida. 
Las cuentas no salen 
Eta e Iota causaron 235 muertes, afectaron aproximadamente a seis millones de personas y desplazaron a más de medio millón. También provocaron graves daños en la infraestructura, destruyendo viviendas, carreteras y puentes, y arrasando grandes extensiones de tierras de cultivo y ganadería. El impacto más grave se produjo en la ciudad de San Pedro Sula, corazón industrial de Honduras, y en las zonas indígenas misquita y garífuna, especialmente castigadas por la pobreza. Se estima que en Honduras y Nicaragua, dos de los países más afectados, los daños ascienden hasta los 2.000 millones y más de 700 millones de dólares, el equivalente a un 8% y un 5,5% de su PIB anual respectivamente.
Los huracanes han sido el golpe de gracia a un año especialmente difícil a nivel económico para la región. La crisis provocada por la pandemia ha mermado las precarias fuentes de ingreso de los hogares centroamericanos, muy dependientes del trabajo informal y las remesas. La Cepal pronostica una caída de hasta el 6% del PIB regional en 2021, y varios medios internacionales hablan de que la pobreza  aumentará un 10%, alcanzando a más del 70% de la población.
Trayectoria del huracán Eta. Fuente: National Hurricane Center
Desbordados por la situación, los mandatarios centroamericanos se han lanzado a la arena internacional a solicitar ayuda financiera. Pero los donantes tradicionales de la región, Estados Uni...

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María Canora

Madrid, 1995. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Rey Juan Carlos con estancia en Estambul (ICU), máster en acción humanitaria y desarrollo. Anteriormente acompañante internacional de personas defensoras de derechos humanos en Honduras. Interesada en género, migraciones y movimientos sociales.