Los campos de Putin para clasificar a los buenos y malos ucranianos

El Kremlin afirma haber acogido a más de un millón de refugiados ucranianos dentro de Rusia. El Gobierno en Kiev, sin embargo, sostiene que Putin los está secuestrando, incluidos niños, y que aquellos contrarios a la invasión están siendo detenidos o incluso ejecutados.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Los campos de Putin para clasificar a los buenos y malos ucranianos
Fuente: elaboración propia / Wikimedia

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“No se preocupe, la reeducación de su hijo ha empezado”. Es lo que le dijeron los soldados rusos a la madre de Andriy, un ucraniano de veintiocho años arrestado en la ciudad de Mariúpol. En una entrevista en junio a la BBC, el hombre, civil, cuenta cómo los agentes lo golpearon: “No sabía qué sería mejor, si intentar resistir el dolor o desmayarme”. Su crimen había sido compartir mensajes contrarios a la invasión en redes sociales. Al final fue puesto en libertad y escapó a Alemania. 
Como Andriy, miles de ciudadanos ucranianos están siendo internados en “campos de filtración” que Moscú ha establecido en Ucrania para identificar a los contrarios a la invasión. Muchos terminan en cárceles de Donetsk y Lugansk o asesinados. Ni siquiera aquellos que superan el proceso pueden volver a sus hogares. El Kremlin afirma estar dando cobijo en Rusia a más de un millón de civiles que han escapado de la guerra, pero para el Gobierno de Volodímir Zelenski se trata de un intento de suprimir la resistencia contra la ocupación rusa y, en definitiva, de extinguir la nación ucraniana.
“Filtración”, una técnica de Stalin empleada en Ucrania
La estrategia rusa de los campos de filtración viene de finales de la Segunda Guerra Mundial. A medida que los nazis perdían terreno, millones de personas recuperaban su libertad, incluidos los prisioneros de los campos de concentración de Hitler. Para quienes querían volver a la Unión Soviética, el Gobierno soviético ideó el proceso de fil’tratsiia, la ‘filtración’ para asegurarse de que nadie que volviera a casa tuviera ideas contrarias a las de Stalin. Se estima que de casi cuatro millones de refugiados soviéticos que quisieron volver a casa, 280.000 acabaron en gulags.
Vladímir Putin recuperó los campos de filtración en 1999 durante la segunda guerra chechena, para determinar quiénes no eran leales al Kremlin en este territorio de mayoría musulmana. Entonces organizaciones como Human Rights Watch hablaron de miles de civiles detenidos y de ...

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