Brutalismo soviético y palacios en el metro: la arquitectura que está destruyendo la guerra en Ucrania

La invasión de Ucrania está dejando ciudades destrozadas. Bloques de viviendas de hormigón, monótonos e indistinguibles, y grandes avenidas por las que circulan tanques rusos. Todo ello es obra de la política urbanística soviética, un producto de la Guerra Fría que Moscú ahora está destruyendo.
Cultura y deporteRusia y espacio postsoviético
Brutalismo soviético y palacios en el metro: la arquitectura que está destruyendo la guerra en Ucrania
Fuente: Piqsels

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El urbanismo es fruto de la estructura de poder: las clases dominantes ocupan los mejores espacios de las ciudades, donde la densidad es más alta, ya que allí el suelo es un bien escaso del que interesa extraer la máxima rentabilidad. Sin embargo, la Unión Soviética impuso un nuevo modelo de sociedad mediante y, con ella, una realidad urbana distinta. El suelo pertenecía al Estado, por lo que se podía proponer una ciudad más extensa en la que se eliminaran los privilegios. Se diseñaron grandes barrios que alternaban bloques de viviendas y equipamientos públicos, y se difuminó la frontera entre el campo y la ciudad.
Este modelo pretendía sentar las bases de una sociedad más igualitaria. Tras la llegada al poder de Nikita Jrushchov en 1953, el Gobierno industrializó la construcción para afrontar la imperante necesidad de vivienda, fabricando en serie para que la construcción fuera rápida y eficiente. Este impulso cambió el paisaje de los países comunistas. Así, la URSS no solo impuso su sistema político en Europa del Este, sino también una manera de concebir la ciudad, un modelo que la invasión rusa de Ucrania está destruyendo en ese país.
Paisajes del comunismo
Para entender lo que supuso esta transformación, el periodista británico Owen Hatherley ha recorrido Europa y lo ha plasmado en su libro Paisajes del comunismo, editado en España por Capitán Swing. El libro está vinculado involuntariamente a la guerra de Ucrania, porque salió a la luz en 2015, después de las revueltas del Euromaidán en Ucrania, y ahora se ha editado en español, una semana después de la invasión rusa. Hatherley, que investiga la arquitectura contemporánea desde una mirada política, defiende los bloques brutalistas de vivienda social británicos y considera que el movimiento moderno —la principal corriente arquitectónica de la primera mitad del siglo XX— buscaba un nuevo modelo social a través del diseño innovador de la ciudad y la vivienda.

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David García-Asenjo

Madrid, 1975. Arquitecto por la ETSAM (2002) y doctor en Proyectos Arquitectónicos Avanzados por la UPM (2016). Profesor asociado en la URJC. Colaboro como divulgador de arquitectura contemporánea en varios medios y soy parte del Territorio Comanche de Julia en la Onda. Creo que la arquitectura no se puede explicar sin las circunstancias del entorno en el que se genera.