Por qué la caída del Gobierno en Italia no es una sorpresa

El fin de la coalición entre el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la Liga estaba anunciado desde el primer minuto de su Gobierno conjunto en julio de 2018. Una alianza heterodoxa, sin un verdadero programa común y en el que las dos partes buscaban capitalizar la labor ejecutiva a costa del otro de cara a un futuro encuentro con las urnas. Pero ha sido Salvini quien finalmente ha roto la baraja, y eso quizá no le beneficie.
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Por qué la caída del Gobierno en Italia no es una sorpresa
Salvini en una ceremonia en la tumba del soldado desconocido en el cementerio de Arlington (EE.UU.) en 2019. Fuente: Arlington National Cemetery

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Al final, la culpa la tuvo un tren. Podría haber sido cualquier otra cosa, pero la discrepancia en torno al proyecto de unir Turín y Lyon por tren de alta velocidad fue la gota que colmó el vaso de la coalición de gobierno en Italia. Como representante de los intereses del rico norte italiano, la Liga apoya firmemente el proyecto, mientras que el Movimiento Cinco Estrellas lo rechaza de forma frontal, reclamando que ese dinero se dedique mejor a las zonas empobrecidas del sur.

Tras este último desacuerdo, el ministro de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, decidió romper la coalición con el M5S, promover una moción de censura contra su propio Gobierno —dirigido por el independiente Giuseppe Conte, un primer ministro sin autoridad en un gabinete dominado por Salvini y Di Maio, el líder del M5S— y exigir elecciones anticipadas cuando apenas han pasado trece meses y medio en el Ejecutivo. El Senado votó el martes para fijar una fecha a la moción de censura contra Conte, que se fijó para el próximo martes día 20. El plan de Salvini pasa por ir a elecciones cuanto antes aprovechando que las encuestas le dan en torno a un 37% de los apoyos frente a un 18% de sus socios de Gobierno. En las últimas elecciones de marzo de 2018, la Liga obtuvo un 17,3% frente a un 32,6% del M5S.

Aunque quizá el tren solo fuera un pretexto. Desde el primer momento de su andadura política conjunta, el M5S y la Liga han compartido discrepancias, polémicas y discusiones sobre todos los temas posibles, centrando su tiempo en atacarse mutuamente y poniendo la supervivencia de la coalición en riesgo permanente. Los socios aprobaron un programa conjunto y acordaron que darían la cabeza del Gobierno a un independiente, pero perseguían sus propios intereses contrapuestos y Conte —que carece de una plataforma política propia— ha dedicado sus mayores esfuerzos no a gobernar, sino a intentar mediar entre ambas partes, claramente sin éxito.

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