Líbano, el campo de batalla de Oriente Próximo
De Líbano se dice que puedes esquiar por la mañana en la montaña y tumbarte por la tarde en la playa; que su capital es sinónimo de fiesta interminable y, a la vez, de una guerra civil que lo devastó durante quince años. En el nuevo episodio de No es el fin del mundo nos preguntamos por qué Líbano se ha convertido en la guerra eterna de Oriente Medio: la historia de una nación diminuta atrapada entre vecinos mucho más poderosos que la han usado como escenario de sus propias rivalidades durante casi un siglo.
Desde 2025, el país vuelve a sufrir bombardeos casi semanales en su enésima guerra con Israel a cuenta de Hezbolá: con miles de muertos y millones de desplazados en un territorio más pequeño que la Comunidad Valenciana. Pero este último capítulo no se entiende sin los anteriores, porque ese papel de tablero ajeno viene de lejos. Como explicamos en el podcast, nada de lo que ocurre en Líbano ocurre solo en Líbano: el país lleva décadas funcionando como un espejo de Oriente Medio, un lugar donde palestinos, sirios, israelíes, iraníes y saudíes han proyectado sus guerras sin que sus habitantes pudieran evitarlo.
Por qué Líbano nunca tuvo una identidad común
La clave está en cómo se construyó el Estado. Líbano es un país profundamente fragmentado: reconoce oficialmente dieciocho confesiones religiosas y, durante gran parte de su historia, sus habitantes se han sentido antes musulmanes, cristianos o drusos que libaneses. Francia proclamó el Gran Líbano en 1920 uniendo al Monte Líbano, de mayoría cristiana maronita, otras regiones con población suní, chií y drusa, y dio forma a un Estado sin una identidad nacional que lo cohesionara. Para gestionar esa diversidad, el Pacto Nacional de 1943 institucionalizó el confesionalismo político: cada comunidad recibió una cuota de poder según el censo de 1932, el único jamás realizado, que otorgó la primacía a los cristianos.
El problema es que ese reparto convirtió a Líbano en un Estado con muchos estados. En sus feudos, los líderes de cada confesión funcionan como señores que controlan la economía, los servicios básicos y hasta el voto; el primer subsidio de desempleo del país no lo creó el Gobierno, sino Hezbolá en su zona. Además, el Estado nunca tuvo el monopolio de la violencia: el ejército se diseñó para no amenazar a ninguna comunidad, así que cada una levantó su propia milicia y, al terminar la guerra civil, todas se desarmaron salvo una. Y como la natalidad y la emigración fueron cambiando el peso de cada grupo sin que el reparto se actualizara, esas injusticias percibidas se acumularon durante décadas. En el episodio desgranamos cómo esa arquitectura sectaria, lejos de resolverse, explica buena parte de lo que vino después.
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Líbano, la guerra eterna de Oriente Medio que libran otros
Su posición geográfica hizo el resto. Con la creación de Israel en 1948 llegaron cientos de miles de refugiados palestinos, y desde entonces Líbano se transformó en el tablero donde otros dirimían sus conflictos. La OLP levantó un «Estado dentro del Estado» que ayudó a detonar la guerra civil de 1975: quince años y más de 100.000 muertos que enfrentaron a milicias suníes, chiíes, maronitas, palestinas y drusas. Israel invadió el sur en 1978 y 1982; Siria convirtió al país en un protectorado de facto durante casi tres décadas; e Irán y Arabia Saudí libraron su pulso regional a través de proxies. De aquel vacío nació Hezbolá, la única milicia que sobrevivió a la contienda y que, respaldada por Irán, llegó a derrotar militarmente a Israel y a forzar su retirada del sur en el año 2000.
Ese patrón sigue vivo. El colapso económico de 2019, la explosión del puerto de Beirut en 2020 y la actual ofensiva israelí, con el asesinato de Hassan Nasrallah y los buscas explosivos incluidos, confirman que la guerra eterna de Oriente Medio se sigue escribiendo, en buena medida, desde fuera del propio Líbano. Mientras Israel siga siendo una amenaza, Hezbolá justificará sus armas; y mientras las mantenga, el Estado libanés no será plenamente soberano. Descubre toda esta historia, con música, mapas y análisis, en nuestro episodio sobre Líbano.
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