La geopolítica de la Fórmula 1: de Mussolini a Abu Dhabi
Europa ya no manda en la Fórmula 1. La categoría reina del automovilismo se ha convertido en un fenómeno viral en todo el mundo, pero no siempre fue así. En sus inicios, los países europeos usaron las carreras de coches para exaltar su progreso tecnológico y la superioridad de sus naciones. Líderes como Mussolini y Hitler potenciaron sus escuderías nacionales durante el período de entreguerras con el objetivo de mostrarse como los grandes dominadores del continente. Sin embargo, con el final de la Segunda Guerra Mundial, la Fórmula 1 irrumpió como símbolo del resurgir europeo en un continente devastado por el conflicto.
Pero el arraigo de la Fórmula 1 a Europa ha terminado. La globalización del campeonato a partir de los 80 y el cambio de propietarios en 2017 han hecho que la Fórmula 1 se aleje cada vez más del continente que la vio nacer. En apenas cuatro décadas, los circuitos europeos han pasado de albergar el 66% de los grandes premios al 39% en 2023. Los elevados costes de organización, las trabas burocráticas y el impulso de la transición energética han provocado que tanto los países europeos como la Fórmula 1 estén cada vez menos interesados en acoger carreras en el Viejo Continente.
En su lugar, han emergido dos nuevos poderes: Oriente Próximo y Estados Unidos. Los países del Golfo Pérsico se están consolidando como el epicentro del campeonato gracias a sus cuantiosas inversiones. Al mismo tiempo, la Fórmula 1 está conquistando en el mercado estadounidense apelando a un nuevo tipo de público. En este contexto, ¿volverá a ser europea la Fórmula 1 algún día? ¿Surgirán otras alternativas en el futuro? Fernando Arancón, David Gómez y Eduardo Saldaña responden a estas cuestiones en este capítulo de “No es el fin del mundo”, el podcast de El Orden Mundial.
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