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No es el fin del mundo

Cada semana el equipo de El Orden Mundial analiza los temas que mueven la política internacional para intentar desentrañar cómo funciona el mundo.

En la mente de Narendra Modi

Gobernar un país de 1.400 millones de personas y convertirse en el líder que más tiempo lleva en el poder no es sencillo. La receta del primer ministro indio, Narendra Modi, combina desarrollo económico, populismo y una buena dosis de orgullo nacional aderezado con religiosidad. Narendra Modi ha logrado mantener el control del país más poblado del mundo durante más de una década, pero ¿cómo piensa realmente el primer ministro indio? En este episodio especial de «No es el fin del mundo», nos adentramos en la psicología política del líder indio de la mano de Franco Delle Donne, creador del podcast “Epidemia Ultra”.

A través de la historia de Advika, una ingeniera informática especializada en escenografía política que trabajó en la famosa campaña de hologramas de Modi en 2014, descubrimos las múltiples facetas de un personaje complejo que ha sabido reinventarse según las necesidades electorales. En la mente de Modi encontramos tanto al innovador tecnológico que revolucionó las campañas políticas indias como al radical formado en las filas del RSS (Rashtriya Swayamsevak Sangh), la organización nacionalista hindú de extrema derecha.

Entre la austeridad y la innovación política

Modi ha construido meticulosamente su imagen pública a lo largo de décadas. Desde su juventud en el RSS, Modi aprendió a combinar tradición y modernidad de una manera que pocos políticos han logrado replicar. Sus famosas «Modi jackets» no son simplemente elecciones estéticas, sino herramientas políticas que transmiten cercanía con las raíces culturales indias mientras proyectan innovación. Su austeridad no es meramente personal sino estratégica. Su insistencia en no poseer propiedades significativas y su retórica sobre la eficiencia gubernamental conectan directamente con una población que durante décadas sufrió la corrupción de las élites políticas tradicionales.

Esta narrativa del «líder que no necesita mucho para vivir ni para gobernar» ha sido fundamental para diferenciarlo del Partido del Congreso, tradicionalmente asociado con dinastías políticas y privilegios. El episodio explora cómo Modi revolucionó el marketing político indio, no solo profesionalizando la comunicación de su partido con mensajes centralizados, sino innovando con tecnologías como los hologramas que le permitieron «estar presente» en miles de ubicaciones simultáneamente durante su primera campaña victoriosa en 2014.

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El nacionalismo hindú

Quizás el aspecto más crucial para entender a Narendra Modi es su relación profunda con el nacionalismo hindú y la ideología hindutva. Formado desde los ocho años en el RSS, Modi internalizó una visión de India que va mucho más allá del patriotismo convencional. El RSS, fundado en 1925 e inspirado por el pensamiento fascista europeo, promovió la idea de que la identidad india está intrínsecamente ligada a la cultura y religión hindú, relegando a las demás confesiones al estatus de intrusos. Esta formación ideológica se manifiesta en políticas concretas: desde la controvertida Ley de Ciudadanía que excluye a los musulmanes, hasta la revocación de la autonomía constitucional de Cachemira. El episodio examina cómo Modi ha utilizado el poder blando internacional, como la promoción del Día Internacional del Yoga, para proyectar elementos de la cultura hindú como iconos de la identidad india, borrando sutilmente la diversidad pluricultural del país.

El análisis revela cómo Modi ha sabido segmentar su mensaje político, mostrando diferentes caras según el público: el gestor eficiente para las clases medias urbanas, el defensor de la cultura tradicional para las bases conservadoras, y el líder fuerte frente a las amenazas externas. Esta capacidad de manejar múltiples narrativas simultáneamente explica tanto su longevidad política como la dificultad que enfrenta la oposición para contrarrestar su influencia. En la mente de Modi nos confronta con la realidad de que el nacionalismo hindú precedió al actual primer ministro y probablemente lo sobrevivirá, planteando interrogantes fundamentales sobre el futuro de la democracia secular india y el lugar de las minorías en el país más poblado del mundo.