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No es el fin del mundo

El pódcast semanal de El Orden Mundial para entender qué pasa en el mundo. Análisis, contexto y matices sobre la realidad internacional.

China vs. Estados Unidos: la batalla por el nuevo orden mundial, con Juan Vázquez

«El país debe enfrentar con valentía las grandes pruebas de vientos fuertes y olas turbulentas y buscar ganar la iniciativa estratégica en medio de la feroz competencia internacional», dice el XV Plan Quinquenal chino para 2026-2030. Al otro lado del Pacífico, sin el mismo toque poético, Donald Trump habla del mundo en términos muy parecidos: competición, rivalidad, amenaza. La disputa entre China vs Estados Unidos por controlar las redes comerciales, financieras y tecnológicas del planeta se ha convertido en el eje que define el nuevo orden internacional.

Para analizar esta batalla, el episodio cuenta con Juan Vázquez, doctor en economía y profesor e investigador en la Universidad Camilo José Cela, que acaba de publicar el libro El regreso de China: la batalla con Estados Unidos por el nuevo orden mundial. Su tesis central es clara: China no vive un simple ascenso, sino un regreso al lugar central que ya ocupó antes de la Primera Revolución Industrial, cuando dominaba el comercio, la diplomacia y la tecnología de su tiempo. Entender esa lógica de recuperación, más que de irrupción, es clave para comprender por qué Pekín afronta hoy su pugna con Washington de una manera tan distinta a la que tuvo la URSS durante la Guerra Fría.

El regreso de China: del Siglo de la Humillación a la crisis de 2008

China se concibe a sí misma como un Estado civilización con continuidad histórica, no como una nación moderna más, y esa cosmovisión, la idea del tianxia o «todo bajo el cielo», explica buena parte de su forma de entender su papel en el mundo. La pérdida de ese centro llegó con la Primera Revolución Industrial, cuando el liderazgo se trasladó primero a Reino Unido y después a Estados Unidos, dando paso al periodo que China recuerda como el Siglo de la Humillación. La proclamación de la República Popular en 1949 y, sobre todo, la visita de Nixon a Pekín en 1972 marcaron los primeros pasos hacia la recuperación de esa posición perdida.

El verdadero punto de inflexión, sin embargo, llegó con la crisis financiera de 2008. Mientras Occidente se tambaleaba, China respondió con el mayor paquete de estímulo de su historia moderna, equivalente al 12% de su PIB, y ese contraste rompió la narrativa de que el modelo financiero occidental era el único válido. A partir de ahí, y especialmente con la llegada de Xi Jinping al poder, China dejó de conformarse con ser la fábrica del mundo para aspirar a convertirse en líder tecnológico, potencia financiera y arquitecto de un nuevo orden internacional, algo que quedó reflejado también en el creciente recelo de la opinión pública estadounidense, que pasó de mirar a China con buenos ojos antes de 2011 a hacerlo solo un 14% en 2023.

El plan de China con la IA para derribar el oligopolio de Estados Unidos

Tecnología, dólar y Taiwán: los frentes de la nueva rivalidad

La competencia entre China vs Estados Unidos se libra hoy en varios tableros a la vez. En el tecnológico, Pekín invierte masivamente en inteligencia artificial, robótica y semiconductores porque entiende que quien controle esta cuarta revolución industrial marcará el rumbo de las próximas décadas. En el financiero, China impulsa una estrategia de desdolarización, promoviendo el comercio en yuanes y lanzando su propia moneda digital, consciente de que Washington puede convertir el dólar en un arma, como hizo contra Rusia tras la invasión de Ucrania. Aun así, según se explica en el episodio, China tampoco busca que el yuan sustituya al dólar como divisa dominante.

El otro gran frente, más sensible, es Taiwán, una cuestión que Pekín considera irrenunciable y en la que el aumento del gasto militar chino y las incursiones cerca de la isla mantienen la tensión, aunque una invasión a gran escala supondría un coste político y estratégico enorme para China. Entre estos escenarios, y otros como el energético o el militar, el futuro parece apuntar no hacia una ruptura total del sistema global, sino hacia una globalización transformada en la que los instrumentos económicos se usan cada vez más como armas. Todos estos hilos, desde el Siglo de la Humillación hasta el pulso por Taiwán, se analizan con detalle en el episodio de No es el fin del mundo dedicado a la batalla entre China y Estados Unidos.

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