Derechos asentados en Estados Unidos como la protección de la comunidad LGTBQ o la representación política de la población negra están bajo amenaza. Otros, como los anticonceptivos o las relaciones entre personas del mismo sexo, penden de un hilo. “Tenemos el deber de ‘corregir el error’ establecido por estos precedentes”, escribió el juez más veterano del Tribunal Supremo, el conservador Clarence Thomas. La corte ya pusó fin al derecho federal al aborto este año al anular la sentencia Roe vs. Wade de 1973.
Por todo ello, muchas personas se preguntan qué les deparará el Tribunal Supremo tras el arranque del nuevo año judicial en octubre. Después de un último curso marcado por su división interna, los nueve jueces vitalicios retomaron su actividad con la incorporación de la primera jueza negra en el cargo, Ketanji Brown Jackson. Sin embargo, la mayoría conservadora se mantiene intacta en su cruzada contra distintos derechos adquiridos y ahora cuenta con el apoyo de la nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes tras las últimas midterms.
Anticonceptivos en el punto de mira
El primer precedente “corregido” por el Tribunal Supremo fue el derecho al aborto. Tras más de cuarenta años de protección gracias a Roe vs. Wade, la salud reproductiva dejó de estar amparada a nivel federal el pasado junio, con la sentencia de Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization. Este fallo, que hundió la popularidad del tribunal a un mínimo histórico, abrió la puerta a restricciones regionales. En Arizona, por ejemplo, un juez estatal declaró que la ley antiabortista de 1864 podía volver a aplicarse, aunque el Tribunal de Apelaciones del estado la bloqueó temporalmente.
El mapa del derecho al aborto en Estados Unidos
El fin de Roe vs. Wade y las declaraciones del juez Thomas hicieron temer que la siguiente obsesión conservadora tras el aborto sean los anticonceptivos. Pese a que su uso está reconocido en Estados Unidos desde 1965 para personas casadas...