En el foco Economía y Desarrollo Asia-Pacífico

La contaminación en India, un reto mundial

La contaminación en India, un reto mundial
Vista del Taj Mahal desde el Fuerte Rojo de Agra. Fuente: Kathleen (Flickr)

Aquellos que viven en grandes ciudades conocen de cerca la contaminación. En concreto, la contaminación del aire es un problema mundial, con casos especialmente alarmantes, como el de la India, que acoge a las ciudades con peor calidad del aire del mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), nueve de cada diez personas en el mundo respiran aire contaminado y es la causa de siete millones de muertes al año. Cuando disminuye la calidad del aire que respiramos, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón y problemas respiratorios. Además, la contaminación es un problema que se agrava con la pobreza: el 97% de las ciudades de más de 100.000 habitantes localizadas en países con un nivel económico bajo o medio no cumplen con los niveles de emisiones establecidos por la OMS, mientras que en los países más ricos en términos económicos ese porcentaje se reduce a la mitad. India es uno de los países con mayor riesgo por la concentración de partículas contaminantes, especialmente en zonas urbanas: en la actualidad, el segundo país más poblado del mundo acoge 14 de las 15 ciudades con peor calidad del aire, entre ellas Benarés, Delhi y Agra.

India es uno de los países con mayores niveles de partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5), provenientes mayoritariamente de las emisiones de los vehículos diésel. Fuente: Visual Best

La densidad de micropartículas en suspensión afecta especialmente a las superpobladas ciudades indias debido a los millones de vehículos que circulan a todas horas por sus calles, las tormentas de arena, el polvo generado por las numerosas construcciones, el uso del carbón en actividades domésticas e industriales y los incendios forestales, que emiten partículas tóxicas que además quedan estancadas en las zonas bajas donde se alzan las ciudades rodeadas de montañas, que no dejan circular este aire. En Delhi, definida por uno de los ministros del Gobierno como “una cámara de gas”, tuvieron que cancelarse vuelos y cerrar las escuelas durante unos días en 2017 debido a los niveles de contaminación. El mármol del icónico Taj Mahal tiene que limpiarse periódicamente porque el blanco que lo caracteriza queda enmascarado bajo el verde o el amarillo. Esto mismo pasa con los pulmones de los habitantes de Agra y otras ciudades.

Para ampliar: “¿Cómo se vive en una de las ciudades más contaminadas del mundo?”, Melody Rowell en National Geographic

Pero este problema no es exclusivo de las grandes ciudades; también lo sufren —y lo provocan— aquellos ciudadanos que viven en zonas rurales donde es común el uso de biomasa o la quema de cosechas. De hecho, más de la mitad de las muertes relacionadas con la contaminación en el mundo se deben a la polución de los hogares, causada especialmente por el queroseno de las lámparas o los hornos de biomasa, extendidos sobre todo en las zonas rurales. En India el 75% de las muertes relacionadas con la polución en 2015 tuvieron lugar en estas zonas.

Los efectos de la contaminación en el tercer país que más gases de efecto invernadero emite son alarmantes. La esperanza de vida en Delhi, por ejemplo, se reduce 6,3 años debido a la contaminación y la polución causa enfermedades como la tuberculosis o problemas cardiovasculares, además de aumentar las probabilidades de nacer con bajo peso o prematuramente. Las muertes causadas por la contaminación han aumentado casi un cuarto en tan solo una década, con un total de 1,2 millones en 2015 y un mayor riesgo entre los más jóvenes.

Para ampliar: “A Comprehensive Study Of Air Pollution In India”, Hanzala Aman en Youth Ki Awaaz, 2017

La ausencia de una gestión de los residuos, el uso de medios de transporte motorizados o la lenta transición energética, especialmente en lo doméstico —se calcula que el 25% de la contaminación proviene de los hornos caseros—, impiden mejorar la situación. Mientras que China ha tomado medidas efectivas para mejorar la calidad del aire, parece que su vecina —en un contexto parecido en tanto país en vías de desarrollo con un importante sector industrial y miles de millones de habitantes— avanza más modestamente. El primer ministro Modi tiene algunas propuestas, pero la idea de una nueva ciudad sostenible y verde, Amaravati, no resuelve el problema en la vecina Hyderabad. Tampoco parece muy razonado el impulso de la campaña “Misión Limpiar la India” para hacer frente a los problemas derivados de la falta de sistemas de saneamiento, ya que una semana después inició otra llamada “Fabrica en la India” que invitaba a las corporaciones internacionales a llevar sus manufacturas al país asiático a pesar de ser, impunemente, uno de los mayores agentes contaminantes.

Para ampliar: “Baños para el desarrollo”, Gemma Roquet en El Orden Mundial, 2017

Estas propuestas poco reflexionadas reflejan la complejidad de promover un desarrollo económico sostenible en un país caracterizado por un sector industrial contaminante y sin regulaciones, característica que comparten la mayoría de los países con ingresos bajos o medios. A menudo se percibe la contaminación como un factor de crecimiento porque las industrias y los transportes emiten gases contaminantes, pero no es así: en India causó pérdidas económicas de medio billón de dólares en 2013. Es primordial dar respuesta a este problema para evitar que las previsiones de los costes exponenciales se hagan realidad.

Las fórmulas que se propongan no pueden limitarse a las ciudades, sino que tendrán que tener en cuenta también las zonas rurales, porque el aire no se queda estanco, como tampoco lo hacen las causas y consecuencias de la contaminación. Aunque parezca que los rickshaws son un problema mayor que el queroseno que ilumina los hogares en el campo, ambos emiten partículas tóxicas al aire que respiran todos los indios. Del mismo modo, es imprescindible una estrategia coordinada con los países vecinos, también muy contaminantes, como Sri Lanka, Bangladés o Pakistán. El problema de la contaminación en India debe abordarse en toda su magnitud y con la colaboración de todos los actores implicados, porque un problema que afecta a más de un quinto de la población mundial es un problema de todo el mundo.