El Salvador, el país en el que hasta un aborto involuntario se paga con la cárcel

Todas las causales del aborto están prohibidas en El Salvador. Incluso si una mujer padece una interrupción espontánea, las autoridades lo tratan como homicidio agravado. El presidente Nayib Bukele, entretanto, desoye a la comunidad internacional y descarta revertir la criminalización de los derechos reproductivos de las mujeres.
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El Salvador, el país en el que hasta un aborto involuntario se paga con la cárcel

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En El Salvador tener una muerte fetal, es decir, perder el feto cuando este pesa más de quinientos gramos y la gestante está más allá de la semana veintidós de embarazo, puede conllevar condenas de entre treinta y cincuenta años de prisión y está tipificado como homicidio agravado. Este país centroamericano es uno de los territorios más restrictivos del mundo para la interrupción del embarazo, prohibida en todas las causales. Mientras tanto, se estima que en el país ocurre una violación cada cuatro horas. La mayoría de las agresiones sexuales se dan en el ámbito de confianza de las víctimas y una de cada tres es menor de edad. Solo en 2020 se reportaron casi 13.000 embarazos de jóvenes de entre diez y diecinueve años. 503 de ellas tenían menos de catorce, de acuerdo con un informe de Naciones Unidas.
La falta de datos fiables sobre víctimas de violencia sexual y mujeres que deciden abortar o padecen emergencias obstétricas infradimensiona este problema. El suicidio es la segunda causa de muerte entre mujeres jóvenes en el país, y el 57% son embarazadas de entre diez y diecinueve años. Sin embargo, el Ejecutivo mira para otro lado. Desde que asumió la presidencia en 2019, Nayib Bukele no ha tomado ninguna medida. Más al contrario: impulsó que se archivara la reforma del Código Penal que un grupo de agrupaciones feministas propuso en 2016 para despenalizar el aborto en tres causales: violación, riesgo para la vida de la mujer y malformación del feto.
Bukele, además, planteó en septiembre de 2021 una reforma constitucional que no incluye cambios sobre el aborto. Esta postura choca con los llamados de la ONU, la comunidad internacional y el feminismo para dejar de criminalizar esta práctica. Sin embargo, El Salvador es un país muy ligado a la religión y con un Gobierno conservador. Según una encuesta de 2018 del Instituto de Opinión Pública, el 72% de la población estaba en contra del aborto en casos de violación y ligeramente a favor cuando la vida de la madre corre ri...

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Marta Moya

Barcelona, 1996. Graduada en Periodismo. Máster en Periodismo Político Internacional por la Universitat Pompeu Fabra. Apasionada por la política latinoamericana, sus complejidades y sus gentes. Además, me interesan los temas sociales, de minorías y de género. Actualmente codirijo Calle Mundo, un podcast de periodismo internacional.