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Las ciudades inteligentes o cómo gobernar el futuro

Las ciudades inteligentes o cómo gobernar el futuro
Fuente: Alcaldía de Londres

En tiempos de globalización, las ciudades se han convertido en actores importantes a escala mundial. El municipalismo se ha erigido como una alternativa real a los Estados a la hora de hacer política cercana a los ciudadanos, y en ocasiones llega incluso a desafiarlos. El uso de la tecnología para prestar servicios públicos y relacionarse con los ciudadanos augura un nuevo modelo de ciudad que será protagonista en el siglo XXI: la ciudad inteligente.

La importancia de las ciudades

La Historia de las ciudades discurre en paralelo y de forma entrelazada con la Historia humana. Algunas ciudades son prueba y testigo de ello: en Atenas nació la democracia hace más de 2.000 años, Jerusalén es la única ciudad del mundo sagrada para tres confesiones distintas, Ciudad de México nació de las ruinas de la azteca Tenochtitlán y Varanasi, en la India, lleva habitada desde el segundo milenio antes de Cristo. Otras ciudades más recientes, como Nueva York, se han consagrado como espacios auténticamente cosmopolitas de relevancia mundial y ciudades como Tokio o Delhi tienen más población que países como Catar.

En 2007 la población urbana superó a la población rural por primera vez en la Historia y, de acuerdo con previsiones de Naciones Unidas, en 2050 casi el 70% de la población mundial vivirá en áreas urbanas. Lo que sin duda parece una de las tendencias más importantes del siglo XXI coloca a las ciudades como actores claves en los ámbitos político, económico y social. Su compromiso con la gobernanza mundial ya es manifiesto en asuntos como el cambio climático o la acogida de inmigrantes y refugiados. En Estados Unidos 20 estados y 50 ciudades se comprometieron a seguir las estipulaciones del Acuerdo Climático de París tras la decisión de la Administración Trump de retirar a EE. UU. del acuerdo. Al mismo tiempo, a algunas de estas ciudades, como San Francisco, Chicago o Filadelfia, se las conoce como ciudades santuario por su resistencia a la aplicación de la política migratoria del Gobierno federal; de forma activa o pasiva, protegen a inmigrantes en situación irregular de la deportación a sus países de origen.

Evolución de la población rural —azul— y urbana —naranja—. Fuente: Naciones Unidas

La creciente relevancia de las ciudades como actores políticos mundiales lleva a hablar de gobernanza local e incluso de diplomacia y multilateralismo de las ciudades. El municipalismo ofrece alternativas innovadoras y envidiables a los Estados a la hora de proveer de servicios públicos más orientados a las necesidades y deseos de los ciudadanos y permite una relación más directa y democrática entre estos y sus representantes. La ciudad brasileña de Porto Alegre, por ejemplo, ha sido pionera de una práctica, los presupuestos participativos, que ha sido replicada a lo largo del mundo, incluyendo ciudades como Nueva York o Barcelona. Desde 2002, los portoalegrenses pueden participar cada año en asambleas públicas para decidir el destino de la mitad de los presupuestos municipales, una forma innovadora de ejercer democracia directa. También encontramos experiencias similares en Madrid, donde el Ayuntamiento pone a disposición 100 millones de euros para propuestas ciudadanas y sometió a consulta la remodelación de la céntrica plaza de España, o en Seúl, donde en 2014 el Gobierno municipal lanzó una aplicación a través de la cual los ciudadanos pueden votar y evaluar propuestas de políticas públicas y decisiones cotidianas desde su móvil.

Para ampliar: “Barcelona, la ciudad del futuro”, Álex Maroño en El Orden Mundial, 2018

Tecnología urbana

Precisamente el uso de la tecnología en la provisión de servicios públicos y como instrumento para relacionarse con los ciudadanos es lo que distingue a las ciudades inteligentes, aquellas que utilizan la tecnología y los datos con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Sin embargo, como si de una moda se tratase, hoy en día la mayoría de las ciudades afirman ser inteligentes. El alcalde de Londres anunció recientemente la implementación de un programa que hará de la capital británica “la ciudad más inteligente del mundo”, Arabia Saudí planea construir de la nada una megaciudad inteligente en medio del desierto y Madrid afirmó haber impulsado su modelo de smart city —‘ciudad inteligente’— al implementar una plataforma tecnológica de soporte para contratos.

No obstante, existen ciudades que han sabido redefinir sus actividades principales y su relación con los ciudadanos a través de la tecnología y se han consolidado como verdaderas ciudades inteligentes. Uno de los ejemplos más destacables es Seattle, cuna de empresas como Amazon o Starbucks. Esta ciudad ha implementado numerosos proyectos cuyo denominador común consiste en la utilización masiva de datos e indicadores en tiempo real para gestionar servicios públicos. Entre ellos destaca RainWatch, que monitoriza las precipitaciones —Seattle es una ciudad bastante lluviosa— para avisar automáticamente de los lugares con riesgo de inundación y gestionar los semáforos con el fin de asegurar el tráfico en las zonas más lluviosas. Otra de sus iniciativas destacables es ShotSpotter, un sistema tecnológico que combina sensores de audio y cámaras de vídeo para poder localizar en tiempo real el lugar exacto donde se ha producido un tiroteo, de forma que la policía no tiene que esperar a recibir una llamada de emergencia para actuar.

Otra ciudad que destaca como modelo de ciudad inteligente es Seúl por utilizar la tecnología no solo para fomentar la participación ciudadana, sino también, por ejemplo, para gestionar su sistema de transporte público y tráfico mediante cámaras, sensores y dispositivos GPS que captan una gran cantidad de información en tiempo real. De esta forma, saben qué líneas de metro y carreteras están saturadas y necesitan una menor frecuencia de trenes y autobuses; además, toda la información que reciben se sincroniza con los servicios de emergencia para una mayor efectividad y está disponible para los ciudadanos en sus teléfonos móviles. El centro de operaciones cuenta con solo 150 empleados y gestiona un área metropolitana de más de 25 millones de habitantes.

La innovación tecnológica en la provisión de servicios públicos resultará crucial a la hora de hacer frente a numerosos problemas locales, especialmente en países emergentes y en desarrollo. En 2050 ciudades como Daca, Kinsasa o Lagos estarán entre las diez más pobladas del mundo, con más de 30 millones de habitantes cada una. Gestionar servicios públicos elementales como la salud, el acceso al agua, la vivienda o la seguridad en proporciones tan grandes resultará extremamente complicado, aunque ya comienzan a darse iniciativas innovadoras. En Nairobi, capital de Kenia, las ambulancias —mayoritariamente privadas— tardan una media de dos horas en llegar al lugar de emergencia, por lo que Flare, una especie de Uber para ambulancias, pretende conectar hospitales con proveedores de ambulancias y emergencias para reducir el tiempo de espera y asegurar una comunicación permanente para evitar la desatención médica.

A medida que las ciudades van adquiriendo mayor peso a nivel mundial, deberán asumir mayores retos. La innovación tecnológica ofrece medios para proveer de servicios públicos de forma más efectiva y eficiente y permite canalizar la participación ciudadana en la gobernanza local, uno de los presupuestos fundamentales del municipalismo. El siglo XXI apunta a ser el siglo de las ciudades inteligentes.