La ciudad más navideña del mundo, a su manera, está en China. Árboles de Navidad artificiales, figuritas de Papá Noel y cadenas de luces: según agencias chinas, más del 60% de todos los productos navideños a nivel global se producen y se venden en la ciudad de Yiwu, al este del país. Desde allí, el espíritu navideño se dispersa en contenedores por tierra, mar y aire hacia todos los continentes.
Más allá de las fiestas, Yiwu es el paraíso mundial de la comercialización. Su fórmula de éxito es ambiciosa: es el mercado más grande de pequeñas mercancías vendidas al por mayor y al mejor precio. El Mercado de Yiwu ocupa cuatro millones de metros cuadrados, más de quinientos campos de fútbol. De hecho, en esta ciudad se fabricaron y vendieron 100.000 balones conmemorativos del reciente Mundial de Catar. El Mercado de Yiwu es tan grande que las guías proponen medir su tamaño en tiempo en vez de metros cuadrados: para pasar cinco minutos en cada puesto del mercado, haría falta un año completo. Para atravesar los pasillos de una planta sin detenerse, bastarían doce horas.
Mercado, taller y escaparate
A dos horas en tren rápido de Shanghái, Yiwu recibe en torno a 200.000 visitantes al día. El comercio es su atractivo principal: el Mercado de Yiwu se posiciona como Ciudad de Comercio Internacional, y su éxito se estudia como modelo de emprendimiento. Ese espíritu emprendedor siempre estuvo ahí. Con terrenos montañosos y poco fértiles, la agricultura nunca fue una opción fácil para la región. Hace cinco siglos, durante la dinastía Ming, sus habitantes empezaron a comerciar con aldeas vecinas, intercambiando azúcar moreno por plumas de pollo que se usaban como fertilizante o se vendían como plumeros.
El trueque de azúcar y plumas es una parte legendaria de la historia de Yiwu, y el origen de la venta ambulante tradicional. Estas actividades comerciales fueron prohibidas en 1949, cuando Mao Zedong proclamó la República Popular China, pero cuando Deng Xiaoping comenzó la apertura e...