Dos videojuegos chinos ambientados en la Segunda Guerra Mundial buscan hacerse un hueco frente a los clásicos Call of Duty, Medal of Honor o Battlefield. El primero, Fourteen Years of Flames, es del estudio Fenghuo y recorre el conflicto entre 1931 y 1945 con siete personajes y dieciséis misiones basadas en hechos reales, como la emboscada de Pingxingguan a la masacre de Nankín. El segundo, The Defiant, es del estudio Hoothanes y usa Unreal Engine 5, el mismo motor empleado por numerosas grandes producciones internacionales. Este juego reparte la guerra en cuatro capítulos, uno por cada estación y cada región de China.
En sus vídeos de presentación se suceden vertiginosamente escenas de combate en ciudades rodadas como una película, aldeas arrasadas, nieve y humo. Algunos medios ya han presentado a The Defiant como una posible alternativa china a Call of Duty. El gigante asiático había llevado antes esta guerra al videojuego, pero hasta ahora no había intentado hacerlo con esta combinación de acabado técnico y vocación internacional. Los dos videojuegos abren su página en la plataforma de venta digital Steam recordando el 80º aniversario de la victoria en la guerra de resistencia contra Japón, y uno lleva ya en su propio título toda una nueva interpretación del conflicto: catorce años de guerra. Una decisión de Estado que afecta a la manera en que China enseña, recuerda y representa la Segunda Guerra Mundial.
Del silencio al mito
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