China relanza su Ruta de la Seda para ser la superpotencia tecnológica

Una década después, el Gobierno chino quiere cambiar la Nueva Ruta de la Seda pasando de grandes infraestructuras a proyectos pequeños, sostenibles y de alta tecnología. Busca superar la corrupción y la mala gestión previa, y competir con Estados Unidos. El éxito dependerá de que transforme su propio modelo económico.
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China relanza su Ruta de la Seda para ser la superpotencia tecnológica
Fuente: elaboración propia con Midjourney

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China ha disminuido sus ambiciosas inversiones iniciales y la Nueva Ruta de la Seda se ha desinflado. Medios como Forbes, el Wall Street Journal o The Economist han señalado durante años el fracaso del megaproyecto global de infraestructuras, criticando la corrupción y los riesgos para los países involucrados de caer en la “trampa de la deuda”. En su décimo aniversario, sin embargo, el presidente Xi Jinping presentó el pasado octubre una iniciativa renovada que busca “cooperación abierta, sostenibilidad y tolerancia cero a la corrupción”. El enfoque será en “crecimiento de alta calidad e innovación tecnológica”.
En una década, China ha invertido casi un billón de dólares en 152 países, focalizados en miles de estructuras como el Corredor Económico China-Pakistán y el tren de alta velocidad Yakarta-Bandung. Ahora, según Xi, el objetivo serán proyectos “pequeños y hermosos” que desarrollen tecnologías como la inteligencia artificial o las energías renovables. Este viraje responde a dos necesidades: corregir fallos que han estancado proyectos y generado deudas insostenibles, y alinear la Nueva Ruta de la Seda con la transformación económica china.
Una válvula de escape para el crecimiento chino
China lanzó la Nueva Ruta de la Seda en 2013 para dirigir sus extensas reservas hacia inversiones globales estratégicas. Tras entrar en la Organización Mundial del Comercio en 2001, intensificó sus exportaciones, aumentando su superávit y acumulando reservas de dólares. Gran parte las ha mantenido en efectivo y en bonos del Tesoro de Estados Unidos, una inversión segura, pero de poca rentabilidad. Por ejemplo, utiliza dichas reservas para dar estabilidad al yuan o para amortiguar posibles fugas de capitales.
Con los años, China diversificó estas reservas mediante fondos soberanos, que se volvieron el pilar financiero de la Nueva Ruta de la Seda. Esto le permitió invertir globalmente, fusionando metas financieras y geoestratégicas. Pekín ha financiado sobre todo proyectos de infr...

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Juan Vázquez

A Coruña, 1990. Doctor en Economía con mención internacional por la Universidad Camilo José Cela y estancia de investigación en la University of Utah de Estados Unidos. Profesor e investigador en la UCJC. Sus investigaciones se centran en temas vinculados a la economía política internacional, como la disputa tecnológica entre China y Estados Unidos, la hegemonía del dólar, la eurozona o la economía china.