Tuaregs, los últimos dueños del Sáhara
¿Qué une el yihadismo en Mali, el uranio en Níger, la caída de Gadafi en Libia y un Grammy en 2012? La respuesta es siempre la misma: los tuaregs. Los llamados «hombres azules del desierto» llevan más de medio siglo luchando por la supervivencia de su modo de vida en un Sáhara marcado por los golpes de Estado, la marginalización y las fronteras trazadas sin su consentimiento. En este episodio de No es el fin del mundo, recorremos la historia de uno de los actores locales más relevantes y menos conocidos de la región sahelo-sahariana, desde sus orígenes como pueblo nómada hasta su papel en los conflictos que hoy reconfiguran el Sahel.
El pueblo Kel Tamashek, como se denominan a sí mismos en su propia lengua, es un conjunto de entre 1,5 y 3 millones de personas repartidas entre Argelia, Libia, Mali, Níger y Burkina Faso. Su historia reciente es inseparable de las dinámicas coloniales y poscoloniales que fragmentaron el norte de África: cuando en 1960 los nuevos estados africanos heredaron las fronteras europeas, los tuaregs quedaron divididos entre varios países sin apenas presencia estatal, convertidos en minorías marginalizadas a miles de kilómetros de las capitales. Desde entonces, la destrucción progresiva de su modo de vida nómada y pastoralista ha alimentado décadas de rebeliones, acuerdos incumplidos y una identidad política forjada en el exilio.
La identidad tuareg: entre el camello y el kalashnikov
Entender quiénes son los tuaregs hoy exige rastrear cómo el colonialismo y la descolonización desmantelaron su economía y su organización social. Los franceses introdujeron impuestos, censos y estructuras de control que colapsaron el sistema de confederaciones autónomas que había permitido a este pueblo gobernar las rutas transaharianas durante siglos. Pero fue la independencia de Mali y Níger, en 1960, la que supuso el golpe más duro: los nuevos estados impusieron políticas de sedentarización y asimilación que persiguieron el pastoreo nómada y fragmentaron las rutas caravaneras. La rebelión de 1963 en Mali y la brutal represalia estatal quedaron grabadas en la memoria colectiva tuareg como mito fundacional de su resistencia.
Las sequías de los años setenta terminaron de empujar a miles de jóvenes al exilio en Libia y Argelia, donde Gadafi los incorporó a su Legión Islámica. De esa experiencia surgió la teshumara, una cultura identitaria y política nacida del desarraigo que encontró su expresión más duradera en la música: el grupo Tinariwen, fundado en el exilio libio, ganó un Grammy en 2012 mientras algunos de sus miembros estaban atrapados en campos de refugiados. En el episodio, Alba Leiva y David Gómez exploran cómo esa generación de exiliados regresó a Mali y Níger con experiencia militar, conciencia política y una idea mucho más clara de lo que reclamaban, desencadenando las rebeliones de los noventa y abriendo el camino hacia el momento más decisivo de la historia tuareg.
Los tuaregs hoy: guerra abierta en el Azawad
En 2012, tras la caída de Gadafi y el colapso del ejército maliense, el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad proclamó la independencia del territorio que los nacionalistas tuaregs reivindican en el norte de Mali. Fue la primera vez que un movimiento tuareg combinaba un ala militar bien equipada con capacidad política y mediática real. La independencia duró seis meses: la alianza táctica con grupos yihadistas como Ansar Dine, liderado por Iyad Ag Ghali, antiguo líder rebelde y percusionista de Tinariwen reconvertido en jefe de Al Qaeda en Mali, se volvió en su contra cuando estos impusieron la sharia y expulsaron al MNLA de las ciudades conquistadas.
Más de una década después, el ciclo se repite con nuevos actores. La junta militar que gobierna Mali desde 2021 ha roto los Acuerdos de Argel de 2015, sustituido a las tropas francesas por los Africa Corps rusos y declarado enemigos a todos los grupos armados del norte. La respuesta tuareg ha sido reorganizarse en el Frente de Liberación del Azawad (FLA) y retomar la lucha armada, esta vez junto al JNIM de Ag Ghali, en una alianza que en abril de 2026 les permitió recuperar la ciudad de Kidal. Cómo evolucione esa alianza, qué papel juegan Rusia y las juntas militares del Sahel, y si existe algún camino hacia una integración real de los pueblos nómadas en los estados modernos: todo eso se debate en este episodio.



