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No es el fin del mundo

Cada semana el equipo de El Orden Mundial analiza los temas que mueven la política internacional para intentar desentrañar cómo funciona el mundo.

Punzada mundial: la frontera

¿Qué es exactamente una frontera? A primera vista, parece una pregunta con respuesta obvia: una línea que separa un país de otro, visible en cualquier mapa político. Pero en cuanto se rasca la superficie, la frontera revela una complejidad que va mucho más allá de lo geográfico. Es una construcción histórica, una herramienta de poder, un espacio de identidades híbridas y, en muchos casos, un lugar donde se juegan vidas humanas. En este episodio de No es el fin del mundo nos preguntamos de dónde viene esta obsesión por dividirnos, qué formas toma hoy y qué podría deparar el futuro.

Lo hacemos, además, en una edición especial de nuestra Punzada Mundial: un formato que estrena mesa ampliada junto a Inés García y Paula Ducay, del podcast Punzadas Sonoras, para explorar un concepto que resulta tan geopolítico como filosófico. Porque la frontera no solo delimita territorios: también genera sentidos, fragmenta identidades y escenifica poderes que, muchas veces, se están desmoronando.

De Westfalia al muro: cómo se construyó la frontera moderna

La idea de frontera como línea fija sobre el mapa es mucho más reciente de lo que parece. Durante siglos, los límites entre territorios eran difusos, móviles, ligados a la línea de frente de los ejércitos o a la jurisdicción variable de reyes y señores feudales. Fue con el surgimiento del Estado-nación moderno, cuyo origen simbólico suele situarse en la Paz de Westfalia de 1648, cuando la soberanía empezó a asociarse a un territorio fijo y claramente delimitado. Sin embargo, no sería hasta los siglos XVIII y XIX, con el auge del nacionalismo y el desarrollo de la cartografía, cuando esas líneas se trazaron con precisión sobre el papel. Y quien trazaba la línea, claro, tenía el poder de crear realidades: el Tratado de Tordesillas en 1494 o la Línea Radcliffe que dividió India y Pakistán en apenas cinco semanas son ejemplos de cómo la frontera ha sido, desde siempre, un instrumento de dominación.

Hoy, esa lógica se perpetúa en los muros. Desde la Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas, la frontera más infranqueable del planeta, hasta las vallas de Ceuta y Melilla o el muro entre México y Estados Unidos, la frontera se ha convertido en un símbolo de soberanía que, paradójicamente, delata su propia debilidad. Como argumenta la filósofa Wendy Brown, los muros proliferan precisamente cuando los Estados sienten que su poder se diluye frente a la globalización, los flujos migratorios y los actores transnacionales. El muro no es una demostración de fuerza: es una escenificación teatral de un control que ya no se puede ejercer plenamente.

La frontera como umbral: identidades, lenguas y vidas en los márgenes

Pero la frontera no es solo muro ni línea. Es también un espacio vivo donde suceden cosas: donde se generan culturas híbridas, idiomas propios y formas de vida que no encajan en ninguno de los dos lados. La frontera entre México y Estados Unidos es quizás el ejemplo más elocuente. Es una de las más transitadas del mundo, con miles de personas cruzándola cada día, y al mismo tiempo una de las más violentas, atravesada por el narcotráfico, la migración irregular y la explotación laboral. En ese espacio de tensión nació la identidad chicana que describe Gloria Anzaldúa en Borderlands: una identidad «fronteriza» que bebe de varias culturas a la vez, que habla un español que no reconoce ninguna academia y que existe, precisamente, en la contradicción.

Esta dimensión de la frontera como umbral, como lugar donde las cosas empiezan y no solo donde terminan, conecta con una pregunta que cierra el episodio: ¿es posible, o siquiera deseable, un mundo sin fronteras? La respuesta, como todo en este tema, es más matizada de lo que parece. No se trata de borrar las líneas del mapa, sino de repensar qué forma queremos que tengan: si pueden ser más permeables, más justas, menos mortales. En un momento en que el imperialismo vuelve a amenazar con redibujarse a la fuerza los límites del mundo, la pregunta se vuelve más urgente que nunca.

Escucha el episodio completo para explorar todos estos matices, con ejemplos que van desde los enclaves belgas en Países Bajos hasta las identidades nómadas del Sahel o el futuro de las fronteras en el ciberespacio y el cosmos.

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