Palantir: el control tecnológico de la defensa, con Marta Peirano
Palantir es uno de esos nombres que, si no te suena todavía, pronto empezará a aparecer en todas partes. Se trata de una empresa tecnológica valorada en 400.000 millones de dólares que da servicio a instituciones como la CIA o el Mossad, al sistema de salud del Reino Unido y a grandes corporaciones como Airbus o BP. Especializada en análisis y minería de datos, su crecimiento se ha disparado en los últimos años, coincidiendo con el auge de la inteligencia artificial y el segundo mandato de Donald Trump. En un momento en que Silicon Valley mira cada vez más hacia la industria militar, esta empresa se ha convertido en símbolo de una tendencia inquietante: la privatización del poder defensivo.
En el último episodio de No es el fin del mundo, analizamos en profundidad qué hay detrás de esta compañía junto a la periodista experta en tecnología y poder Marta Peirano. Repasamos su funcionamiento, sus fundadores, su relación con los gobiernos y los riesgos que entraña para nuestras democracias.
Los hombres detrás de Palantir
La empresa fue fundada en 2003 por Peter Thiel y Alex Karp, con financiación inicial del fondo de capital riesgo de la CIA, en pleno contexto de la guerra contra el terror. Thiel, conocido ideólogo del aceleracionismo y defensor de que la democracia es un modelo obsoleto, es uno de los grandes financiadores de la órbita Trump. Karp, el CEO, se presentaba hasta hace poco como un progresista capaz de tender puentes, pero el tiempo ha revelado que ambos comparten algo más que una empresa: una visión del mundo marcada por el choque de civilizaciones, la amenaza de Rusia y China, y la convicción de que la tecnología debe ponerse al servicio de la defensa de Occidente.
Esta ideología se traslada directamente al negocio. Palantir proporciona software a agencias como el ICE para rastrear e identificar migrantes, y su tecnología está en el centro del debate sobre el uso de la inteligencia artificial en conflictos armados, incluido Gaza. Karp publicó recientemente un manifiesto de 22 puntos en el que defiende que Silicon Valley tiene una «deuda moral» con la defensa del país y que la era atómica ha dado paso a la era de la IA.
Los riesgos del modelo Palantir para nuestras democracias
Más allá de sus contratos, lo que hace especialmente relevante el caso de Palantir es el tipo de poder que acumula. No hablamos de un mero proveedor de armamento, sino de una empresa privada con capacidad de influir en decisiones de Estado: desde operaciones de vigilancia masiva hasta la gestión de conflictos geopolíticos. La cesión de soberanía a este tipo de actores, con proyectos políticos propios y bien definidos, plantea preguntas que no pueden ignorarse: ¿quién controla a quienes nos vigilan?
En el episodio debatimos si estamos ante un momento bisagra comparable al de la energía nuclear, exploramos si otras empresas están replicando el modelo, y analizamos si Europa tiene voluntad real de frenar esta expansión. Una conversación imprescindible para entender cómo está cambiando la relación entre tecnología, defensa y democracia.
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