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No es el fin del mundo

Cada semana el equipo de El Orden Mundial analiza los temas que mueven la política internacional para intentar desentrañar cómo funciona el mundo.

La relación entra Irán y Estados Unidos

Irán y Estados Unidos llevan décadas intercambiándose los peores insultos de la diplomacia internacional. «Imperio del mal», «Gran Satán», «Estado canalla»… Una enemistad que ha reconfigurado Oriente Próximo y que hoy desemboca en una guerra abierta, con el estrecho de Ormuz bloqueado y el líder supremo Ali Jamenei asesinado. Pero esta hostilidad no siempre fue así. Entender cómo dos países llegaron a odiarse tanto exige remontarse décadas atrás, cuando Washington y Teherán no solo se toleraban, sino que formaban una alianza estratégica fundamental para la región. En el último episodio de No es el fin del mundo, Alba Leiva, Eduardo Saldaña y Fer recorren toda esta historia, desde los primeros contactos en el siglo XIX hasta la guerra que estamos viviendo hoy.

La clave para entender el presente está en comprender la profundidad de ese pasado compartido. La relación entre Irán y Estados Unidos no es solo un conflicto geopolítico; es, como apuntan en el episodio, la historia de un divorcio mal avenido entre dos países que se quisieron mucho y que ahora, en parte por eso, se odian con igual intensidad.

De aliados a rivales: el golpe de 1953 y la Revolución islámica

El punto de partida es el golpe de Estado de 1953, orquestado por la CIA y el MI6 para derrocar al primer ministro Mohammed Mossadegh y consolidar en el poder al sah Mohammed Reza Pahlavi. Irán pasó a ser uno de los tres grandes pilares del orden regional que diseñó Washington en Oriente Próximo, junto a Israel y Arabia Saudí. Durante décadas, el sah compró armas a Estados Unidos, abrió su economía a la inversión occidental y actuó como garante de la estabilidad regional. Pero ese orden se construyó sobre un régimen profundamente represivo, sostenido desde el exterior, que alimentó un resentimiento creciente en la sociedad iraní.

Cuando en 1979 triunfa la Revolución Islámica, todo ese andamiaje se derrumba. La crisis de los rehenes, en la que 52 ciudadanos estadounidenses permanecieron secuestrados 444 días en la embajada de Teherán, selló la ruptura. En el episodio se explica cómo ese evento no solo marcó a una generación de estadounidenses, sino que instaló en el imaginario colectivo de ambos países una desconfianza mutua que llegaría hasta hoy. La relación entre Irán y Estados Unidos entraba en su segunda etapa: la del conflicto permanente.

El programa nuclear y la era Trump: el punto de no retorno

Durante los años siguientes, esa hostilidad se fue articulando a través de guerras por delegación, sanciones económicas y el desarrollo del programa nuclear iraní. En 2015, el Acuerdo Nuclear firmado bajo Obama supuso el momento de mayor distensión desde 1979: Teherán frenaba su enriquecimiento de uranio y Washington levantaba las sanciones. Fue, como describen en el podcast, lo más cerca que han estado los dos países de una relación normalizada en décadas.

Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2017 dinamitó ese equilibrio. En el episodio se analiza con detalle cómo la política de Trump hacia Irán estuvo determinada en gran medida por los intereses de Israel y, en particular, por la estrategia de Netanyahu de estrangular económica y militarmente a la República Islámica. La retirada del acuerdo en 2018, el asesinato del general Soleimani en 2020 y los bombardeos de 2025 sobre las instalaciones nucleares iraníes son los eslabones de una cadena que, según los conductores del episodio, ha convertido el conflicto en un punto de no retorno. Hoy, la relación entre Irán y Estados Unidos es más peligrosa e impredecible que nunca, con Trump atrapado en una guerra que no buscaba y que le está pasando factura incluso entre sus propias bases.