La geopolítica de las telecomunicaciones
No los ves, no los tocas, pero cada bizum, videollamada o reserva de vuelo que realizas depende de ellos. Los cables submarinos de fibra óptica constituyen el sistema nervioso de la economía global y, en los últimos años, se han convertido en un nuevo campo de batalla geopolítica. Comprender la geopolítica de las telecomunicaciones es entender quién tiene el poder real en la era digital: quién construye esta infraestructura, quién la explota y qué vulnerabilidades genera para los Estados.
En este episodio de No es el fin del mundo, grabado en directo desde el pabellón de España en el Mobile World Congress de Barcelona (en colaboración con RED.ES), analizamos junto a Eduardo Saldaña y David Gómez cómo la red de cables, antenas, satélites y centros de datos que sostiene Internet es, en realidad, un espejo de las relaciones internacionales y las disputas de poder entre las grandes potencias.
Cables submarinos: la geopolítica solidificada en el fondo del mar
El 99% del tráfico de Internet mundial circula por unos 600 cables submarinos tendidos en el lecho marino. Lejos de ser una infraestructura neutral, su distribución reproduce el mapa del poder económico global: el país del que parten más cables es Estados Unidos, mientras que nodos como Marsella (que recibe 18 cables y ya aspira a recibir cuatro más) o España, por donde transita el 70% de los datos que llegan a Europa, revelan cómo la conectividad digital sigue los mismos corredores que el comercio internacional.
La propiedad de estos cables ha sufrido una metamorfosis en las últimas décadas. Si antes eran las grandes telefónicas quienes los controlaban, hoy son Google, Meta, Microsoft y Amazon quienes dominan el 66% de la fibra óptica submarina. Tan solo dos empresas, Google y Facebook, concentran casi el 20% del mercado mundial. Esta concentración plantea una pregunta incómoda: ¿puede existir soberanía digital cuando las infraestructuras críticas pertenecen a corporaciones con presupuestos superiores al PIB de muchos países?
La disputa por las telecomunicaciones entre Estados Unidos y China
El otro gran actor que ha irrumpido con fuerza en este tablero de la geopolítica de las telecomunicaciones es China. A través de HMN Tech (antigua Huawei Marine, rebautizada para esquivar sanciones estadounidenses), Pekín ha desplegado más de 100.000 kilómetros de cable en proyectos estratégicos como el cable PEACE, que une Francia con Singapur atravesando el Indo-Pacífico. Complementa esta estrategia su Ruta Digital de la Seda, que busca moldear no solo infraestructuras, sino también los flujos de datos y las normas digitales a escala global.
Washington responde con presiones diplomáticas, amenazas de sanciones y financiación alternativa para frenar la expansión china, como ocurrió con el cable que conectaría Micronesia con Guam. Mientras, la batalla por el 5G (donde Huawei controla casi el 40% del mercado mundial de antenas) añade otra capa a una disputa que no tiene visos de resolverse pronto. Los retos son enormes: la ausencia de un marco regulatorio internacional sólido para los sabotajes en alta mar, las amenazas de interrupción deliberada de cables (especialmente en el Báltico desde 2022) y la dependencia tecnológica de Europa respecto a actores externos configuran un escenario donde las telecomunicaciones son, más que nunca, una cuestión de Estado. Escucha el episodio completo para entender todos los detalles de esta partida.
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