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No es el fin del mundo

Cada semana el equipo de El Orden Mundial analiza los temas que mueven la política internacional para intentar desentrañar cómo funciona el mundo.

Cómo el sindicalismo ha cambiado el mundo

El sindicalismo lleva décadas en crisis. Según el último barómetro del CIS, el 72% de la población española desconfía de los sindicatos en mayor o menor medida, y la tasa de afiliación ronda el 12% de la población asalariada, una cifra que no ha dejado de caer desde principios de siglo. Los jóvenes menores de 30 años apenas se sindicalizan, solo un 4%, y el movimiento no consigue representar a los perfiles más precarios. ¿Pero es esto nuevo? ¿O el sindicalismo nunca ha sido tan poderoso como creemos?

En el episodio de esta semana de No es el fin del Mundo, patrocinado por Comisiones Obreras, hacemos un repaso histórico del sindicalismo para entender cómo ha cambiado el mundo del trabajo, qué victorias y derrotas ha acumulado el movimiento a lo largo de los siglos y por qué, a pesar de su crisis, sigue siendo una herramienta necesaria. Alba Leiva y Jara Monter nos acompañan en este recorrido de más de dos siglos de historia obrera.

Del taller a la fábrica: los orígenes del sindicalismo

El sindicalismo moderno no surge de la nada. Sus raíces se remontan a las cofradías y sociedades de ayuda mutua del siglo XVIII, pero es la Primera Revolución Industrial la que crea las condiciones para que nazcan los sindicatos tal y como los conocemos. La mecanización del trabajo desplazó a millones de artesanos a las fábricas de las ciudades industriales británicas, donde las condiciones eran deplorables: en 1843, solo en Londres había 50.000 obreros sin hogar. En ese contexto de explotación nació el sindicalismo organizado, con las trade unions británicas como pioneras, perseguidas y criminalizadas durante décadas hasta lograr cierto reconocimiento legal en los años 20 y 30 del siglo XIX.

La Segunda Revolución Industrial y el modelo fordista de producción en cadena amplificaron tanto la fuerza como las contradicciones del sindicalismo. Por un lado, las grandes fábricas concentraban a miles de trabajadores con problemas comunes, lo que facilitaba la organización. Por otro, fragmentaban las tareas y hacían al obrero más «sustituible». De este periodo arrancan algunas de las huelgas más icónicas de la historia, como la Huelga de Flint de 1936 contra General Motors, que duró 44 días y terminó con una subida salarial del 300% en menos de un año, o la masacre de las bananeras de 1928 en Colombia, cuando el Ejército abrió fuego contra más de 25.000 trabajadores de la United Fruit Company que reclamaban mejoras laborales. En el episodio exploramos estos y otros momentos clave que explican cómo el sindicalismo consiguió, durante décadas, cambiar las reglas del juego.

El sindicalismo hoy: entre la crisis y el renacimiento

La crisis del sindicalismo arranca en los años 80 con el neoliberalismo de Thatcher y Reagan, que erosionó las bases del Estado del bienestar y debilitó progresivamente la capacidad de presión obrera. La globalización agravó el problema: las empresas transnacionales pueden trasladar su producción a países con costes más bajos ante cualquier conflicto laboral, invirtiendo la relación de fuerzas tradicional. A esto se suma la digitalización, el teletrabajo y la proliferación de contratos temporales, el 60% de los contratos a jóvenes menores de 30 años en España son temporales, que atomizan al trabajador y dificultan la organización colectiva.

Sin embargo, el sindicalismo no está muerto. En Estados Unidos, los trabajadores de Starbucks en Buffalo crearon en 2021 el sindicato Trabajadores de Starbucks Unidos, desencadenando un efecto dominó que se extendió a Amazon, Apple, Google o la industria del videojuego. Este renacimiento sindical se apoya en jóvenes, trabajadores precarios y en la conexión con movimientos sociales más amplios, desde el antirracismo hasta los derechos LGBT. En España, plataformas como el Sindicato de Inquilinas o Menos Lectivas apuntan en la misma dirección: más asamblearias, más independientes y con una identidad que va más allá de lo puramente laboral. ¿Es este el camino para revitalizar el sindicalismo? Escucha el episodio completo para descubrirlo.

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