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Durante los últimos años, la Unión Europea ha asistido al fin del bipartidismo como modelo dominante entre sus Estados miembros. Esta era la forma de gobierno más característica de los países de Europa occidental, en los que todo el poder político se repartía entre dos grandes partidos, uno socialdemócrata y otro democristiano, que se iban sucediendo en el Gobierno. Sin embargo, los sistemas bipartidistas han ido cayendo debido a la entrada de partidos de diferente signo: verdes, liberales, o de extrema derecha, por ejemplo. En este contexto, Malta resiste como el único país que mantiene un bipartidismo puro, donde las dos grandes formaciones se reparten todos los asientos parlamentarios.
La supervivencia del bipartidismo maltés se debe a una sociedad muy dividida en torno a unos pocos debates, donde los partidos se enfrentan igual que lo hacen sus ciudadanos. Esta división sigue vigente en la actualidad, donde el Partido Nacionalista (PN) y el Partido Laborista (PL) concentran el 98% de la intención de voto en las últimas encuestas. Estos números muestran la fortaleza del bipartidismo maltés desde las últimas elecciones, en 2017, a pesar de que, desde ese año, el país haya atravesado también la mayor crisis política de su historia reciente.
Las últimas encuestas muestran la vigencia del modelo bipartidista maltés, que acumula casi el total de votos. Fuente: Electograph.
Sistema bipartidista, sociedad polarizada
Malta dejó de ser una colonia británica en 1964, abriendo un proceso que culminó diez años después, en 1974, cuando se convirtió en una república parlamentaria independiente dentro de la Commonwealth. Desde ese momento mantiene un modelo de dos partidos, en el que el conservadores y socialistas van alternándose en el poder en Gobiernos respaldados por mayorías absolutas. La política maltesa se define por dos grandes brechas que polarizan a su sociedad y explican que exista un bipartidismo tan sólido: la religión y la lengua.
Por un lado, la reli...
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