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¿Qué es el socialismo, la doctrina que defiende la gestión estatal de los medios de producción?

¿Qué es el socialismo, la doctrina que defiende la gestión estatal de los medios de producción?
Fuente: PNGWing

El socialismo es una doctrina política, social y económica basada en la gestión de los medios de producción y la distribución de bienes por parte del Estado. El término también se refiere al sistema de organización sociopolítico y económico basado en esta doctrina.

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En la teoría socialista, el Estado debe contar con poderes y capacidad de intervenir en los asuntos sociopolíticos y económicos. Se prioriza la propiedad colectiva y cooperativa de bienes y medios de producción sobre la propiedad privada y se rechaza la acumulación de riqueza por parte de una minoría privilegiada. Para ello, el socialismo aboga por redistribuir la riqueza de manera equitativa mediante políticas de ayuda social, financiadas en gran parte con impuestos. En su vertiente más utópica, el socialismo busca eliminar las clases sociales, burguesía y proletariado, y las estructuras de dominación de la primera sobre la segunda.

Algunas ideas consideradas socialistas tienen su origen en la República de Platón (370 a. C.), obra en la que el filósofo griego planteó las bases occidentales de la sociedad ideal. Socialistas utópicos como el galés Robert Owen retomaron algunas de estas ideas a principios del siglo XIX. Sin embargo, fueron los pensadores alemanes Karl Marx y Friedrich Engels quienes a mediados de siglo impulsaron el socialismo y el comunismo como se han entendido desde entonces, ya lejos de las propuestas de Platón.

El socialismo, ¿lo contrario al capitalismo?

Marx y Engels sugerían que el socialismo es una fase intermedia entre capitalismo y comunismo. Por un lado, el socialismo surge como una oposición al capitalismo y sus desigualdades. Al eliminar las clases sociales, se conseguiría establecer una sociedad más justa y libre, sin distinciones entre ricos y pobres ni dominación de los empresarios sobre los obreros. Por otro, socialismo y comunismo comparten base ideológica —intervencionismo del Estado, redistribución de la riqueza o abolición de clases—, e incluso Marx utilizaba los dos términos sin distinción. Sin embargo, en su Manifiesto del Partido Comunista (1848), Marx y Engels aclararon que el comunismo pretendía ser una versión revolucionaria y posterior del socialismo.

Ambos sostenían que el socialismo remplazaría al capitalismo como este reemplazó al feudalismo, y que el comunismo desbancaría al socialismo cuando el poder pasase del Estado a la clase obrera. Así se consolidaría el sistema socialista a nivel global. Marx y Engels también trataron de alertar de los peligros del capitalismo, como la industrialización masiva y descontrolada. Mientras la teoría de la “mano invisible” de Adam Smith asegura que el mercado se autorregula a través de la libre competencia y la no injerencia económica del Estado, Marx defendía que la intervención y planificación estatales son necesarias para mantener el mercado en orden. 

La URSS, China y otros Estados socialistas

El socialismo se ha implementado de varias formas. En sus inicios en el siglo XIX estuvo ligado a los movimientos prodemocracia, aunque la corriente más revolucionaria del marxismo derivó en sistemas alejados de los principios democráticos. El primer Estado socialista, marxista-leninista, fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922-1991). En la actualidad, hay cinco Estados que se declaran socialistas: Corea del Norte (desde 1948), Cuba (1959), Laos (1975) y Vietnam (1976), así como la República Popular China, aunque los tres últimos, y en especial China, tienen una economía de mercado que podría parecer incompatible con la doctrina socialista.

El socialismo original no defendía la autorregulación del mercado, si bien la dominación del modelo capitalista ha hecho que países como China aboguen por adoptar ciertos elementos del libre comercio. Han surgido así sistemas económicos mixtos, bajo el nombre de “socialismo de mercado” o “capitalismo de Estado”, en los que el Gobierno interviene para nivelar posibles desequilibrios sociales. Otros países que se consideran socialistas, incluso en su Constitución, aunque no siempre lo apliquen en la práctica, son Argelia, Bangladés, Eritrea, Guyana, India, Nepal, Nicaragua, Portugal, Sri Lanka o Tanzania.

Partidos socialistas, la toma democrática del poder

Durante el siglo XX, el socialismo se consolidó como una doctrina política dominante en sus vertientes comunista y socialdemócrata. Esta última busca transformar la sociedad a través del sistema democrático y en un contexto de economía capitalista. La socialdemocracia fue muy influyente en Europa occidental durante la Guerra Fría, y se reforzó tras la caída de la URSS. Como consecuencia, la mayoría de los partidos de izquierda en la Europa actual son socialdemócratas o socioliberales, como el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Laborista del Reino Unido o el Partido Socialista de Francia.

En Latinoamérica la tendencia es similar, con el Partido de los Trabajadores en Brasil, el Movimiento al Socialismo en Perú o el Movimiento PAIS en Ecuador. Sin embargo, otros partidos han mostrado un corte marxista, como el Partido Comunista de Cuba. En el caso de Asia, determinados partidos han optado por acercarse más al comunismo, aunque practiquen la economía de mercado, como el Partido Comunista Chino, el Partido Popular Revolucionario de Laos o el Partido Comunista de Vietnam.

El Orden Mundial

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