Uso de la mascarilla en distintos países

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¿Cuánta población usa mascarilla?

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Coronavirus, cuarentena, distanciamiento físico, anticuerpos…nuestro vocabulario se ha llenado de palabras que hasta ahora solo se escuchaban en las películas y, como mucho, en los hospitales. Pero no solo eso. Nuestro día a día ha sido alterado radicalmente y la nueva normalidad tiene más de nueva que de normal. En ese contexto hay un nuevo complemento que desde hace unos meses nos acompaña en todas nuestras excursiones al exterior y cuyo uso parece imprescindible para combatir el virus: la mascarilla. Pero ¿realmente es así? ¿Se ha convertido la mascarilla en un objeto sin el que no se puede salir de casa para todos?

El Covid 19 Behaviour Tracker Data Hub, una colaboración entre YouGov y el Instituto de Innovación en Salud Global (IGHI, por sus siglas en inglés) del Imperial College de Londres, ofrece una de las bases de datos más completas al respecto, con una selección de 29 países y 21.000 entrevistas cada semana desde el mes de abril. De esta forma, los resultados muestran datos muy dispares entre los países analizados: por una parte, hay un grupo de naciones ―España, India, Italia, Francia y China― que han adoptado el uso de la mascarilla de forma masiva, con un 80% de los encuestados declarando que la utilizan «siempre» o «frecuentemente». Hasta julio, los estadounidenses permanecían un escalón por debajo en cuanto al uso de mascarillas se refiere, pero en las últimas semanas también han superado el umbral del 80%.

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En el lado opuesto están los casos de Reino Unido y Suecia, donde menos de la mitad de la población utiliza la mascarilla, aunque en el caso de los británicos su uso se empezó a tomar en serio a mediados de julio y ya supera el 60% entre los encuestados. Sin embargo, en Suecia la situación es alarmante: en ningún momento se ha superado el 10% de encuestados que declaran utilizarla a menudo. No en vano, el Gobierno sueco ha sido uno de los más laxos en la adopción de medidas para limitar la propagación del virus, rechazando desde el primer momento el confinamiento de sus ciudadanos y el empleo de la mascarilla, lo que provocó que el país perdiera el control de la pandemia y tardara más que el resto de países comunitarios en aplanar la curva de infecciones.

Asimismo, el análisis de los microdatos de las encuestas de YouGov y el Imperial College permite conocer las diferencias en el uso de las mascarillas en función del género y la edad del usuario. Así, los hombres son menos propensos a emplearla en todos los países analizados excepto en Suecia, donde la baja penetración de las mascarillas impide identificar estas dinámicas. En España, por ejemplo, a inicios de abril, los hombres usaban la mascarilla un 5% menos, aunque a mediados de julio la brecha se redujo a tan solo dos puntos porcentuales: 96% frente a un 98%. En Estados Unidos, sin embargo, la diferencia se mantiene en los siete puntos porcentuales.

En cuando a la comparación entre grupos de edad, son las personas mayores de setenta años las que en general muestran mayores índices de utilización de la mascarilla. No obstante, no existen grandes diferencias con el resto de grupos de edad, inclusive los de menor edad ―las personas entre 18 y 30 años, YouGov y el Imperial College no preguntan a menores―, que también han respondido positivamente a la adopción de la mascarilla como medida de protección en casi todos los países. De hecho, los más jóvenes se han mostrado más concienciados que la media del resto de edades en los lugares donde las medidas han sido más flexibles, concretamente en Estados Unidos, Reino Unido y Suecia.

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