Saturación de hospitales por coronavirus en Estados Unidos

Cartografía Política y Sociedad América del Norte

La saturación hospitalaria por coronavirus en Estados Unidos

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Con un modelo privatizado, especializado, falto de unidades de atención primaria y un presidente que tardó algún tiempo en tomarse en serio el nuevo virus, el sistema sanitario de Estados Unidos se enfrentaba a una situación extrema que podía hacer saltar toda la estructura por los aires. Tanto es así que el país norteamericano supera ya los dos millones de contagiados y las 100.000 muertes provocadas por un virus que aún no ha podido contener y que sigue amenazando la sostenibilidad de la red de hospitales del país.

Ahora las preguntas se centran en cuántas personas han enfermado realmente de coronavirus. Mientras los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ponen en marcha un ambicioso estudio de prevalencia de anticuerpos que pretende analizar las muestras de sangre de 325.000 estadounidenses, los test preliminares a escala local ofrecen algunas aproximaciones: en Chelsea, una ciudad adyacente a Boston, un análisis de la sangre de 200 personas arrojó un resultado de un tercio de ellas con anticuerpos, mientras que en el estado de Nueva York, el más golpeado por la pandemia del país, un estudio con una muestra de 15.000 personas indicó una prevalencia del 12,3% —20% en el caso de la ciudad de Nueva York—.

Aunque esas cifras aún son provisionales, todo parece indicar que Estados Unidos ha podido evitar los peores escenarios de la primera ola del virus. Un estudio del Harvard Global Health Institute indica que, en caso de que los infectados de coronavirus ascendieran al 20% de toda la población estadounidense —casi cincuenta millones de personas— en dieciocho meses, los hospitales podrían lidiar con los enfermos con una saturación de camas del 95%, el mejor de los escenarios posibles. En su cálculo moderado, los contagiados alcanzarían el 40% en doce meses, casi cien millones de personas, lo que obligaría a los hospitales a duplicar su capacidad y habilitar un 74% más de camas UCI para los enfermos más graves. En el peor de los escenarios, un supuesto que parece lejos pero aún no está totalmente descartado, el 60% de los estadounidenses enfermaría en un plazo de tan solo seis meses, requiriendo siete veces más camas de las que los hospitales tienen libres en una situación normal.

El sistema sanitario estadounidense no está preparado para el coronavirus

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