La probabilidad de morir siendo un adulto en el mundo - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Probabilidad de morir siendo adulto en el mundo

Cartografía

La probabilidad de morir siendo un adulto en el mundo

Descripción del mapa

En Lesoto se producen 484 muertes al año por cada 1.000 habitantes de entre 15 y 60 años. Los adultos, por tanto, tienen una probabilidad de morir de casi el 50% antes de los 60 años, tal y como muestran los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2016. En el extremo opuesto, en Suiza, apenas fallecen 49 adultos por cada 1.000 al año, una probabilidad de morir de tan solo el 5%.

De la misma forma que ocurre con la esperanza de vida, la tasa de mortalidad entre los adultos refleja un mundo muy dividido: de un lado, los países europeos, las economías más desarrolladas de Asia-Pacífico, algunas regiones de Oriente Próximo y países como Canadá y Chile, zonas en las que morir antes de los 60 años es muy improbable; de otro, la mayor parte de África subsahariana, países donde las enfermedades se cronifican con facilidad y la presencia constante de conflictos armados dispara el número de muertes violentas.

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Lesoto, por ejemplo, cuenta con una de las mayores tasas de incidencia del VIH del mundo, con hasta 320.000 habitantes infectados en 2017, lo que equivale al 23,88% de su población, a lo que hay que añadir la hambruna que vive el país —cerca de un cuarto de la población pasa hambre— y la consiguiente desnutrición de la población. Por su parte, la República Centroafricana, el país con la segunda tasa de mortalidad entre adultos más alta del mundo (412 por cada 1.000), arrastra grandes cifras de mortalidad asociada a la malaria, la tuberculosis o el sida, fallecimientos evitables en la mayoría de casos de ser tratados a tiempo pero que su debilitado sistema sanitario es incapaz de prevenir. A ello hay que añadirle la inseguridad que vive el país tras una década de enfrentamientos entre grupos rebeldes y fuerzas gubernamentales.

Con todo, la probabilidad de morir antes de los 60 está decayendo en todo el mundo a medida que la esperanza de vida aumenta y la incidencia de las enfermedades crónicas disminuye. Estas, también llamadas enfermedades no transmisibles, son aquellas que tienen una larga duración —un año o más—, necesitan atención médica continua y/o impiden que el enfermo pueda desarrollar una vida normal, como las insuficiencias cardíacas, el cáncer o la diabetes. En total suponen el 63% de las muertes que se producen a nivel mundial, o lo que es lo mismo, 40 millones de fallecimientos al año.

El mapa del impacto de las enfermedades crónicas en el mundo

Una gran parte de las enfermedades crónicas se debe a comportamientos de riesgo como fumar, beber, una nutrición pobre o la falta de actividad física, aunque las tasas de mortalidad se asocian en mayor medida a las deficiencias de los sistemas sanitarios. Este hecho explica que el 80% de las muertes provocadas por este tipo de enfermedades tengan lugar en países de ingresos bajos y medios, aquellos que cuentan con menos recursos y en los que es más difícil acceder a la atención médica. Mientras, los países que cuentan con sistemas nacionales de salud más robustos, como España, Italia, Japón, Australia o Canadá, son capaces de reducir el impacto de las enfermedades crónicas y por tanto disminuir la probabilidad de morir siendo adulto.

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