La presión fiscal en la OCDE - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Presión fiscal en los países de la OCDE

Cartografía Economía y Desarrollo

La presión fiscal en la OCDE

Descripción del gráfico

Que un Estado pueda recaudar impuestos es algo fundamental para su sostenimiento y para desarrollar políticas de todo tipo, desde implementar medidas de bienestar social a construir infraestructuras. Por ello el nivel de presión fiscal que tiene un país es un indicador que permite contextualizar adecuadamente la capacidad recaudatoria de ese mismo Estado.

Para tener claro este concepto, podemos resumir que la presión fiscal es la cantidad de impuestos que se recaudan en un país en relación al valor de todos los bienes y servicios producidos en ese lugar durante un año —que es el PIB—. Como veremos, que esta cifra sea mayor o menor puede deberse a muchos factores, desde la orientación de la propia política fiscal a la corrupción o la debilidad de la economía nacional.

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Por lo general, los Estados de la OCDE tienden a ampliar su presión fiscal conforme sus economías ganan mayor peso y complejidad. Por un lado pueden hacerlo, ya que sus sistemas son más competitivos y aportan un valor añadido suficiente como para que unos tributos elevados puedan ser asumidos por individuos y empresas sin generar problemas en la economía; por otro son políticas que deliberadamente se acometen, ya que en muchos países, especialmente europeos, los sistemas de bienestar requieren de unas importantes partidas de gasto que, por lo general, se sufragan con impuestos elevados, sean al consumo o sobre los rendimientos de trabajadores y empresas. Por ejemplo, países como Chile o Estados Unidos, que tradicionalmente han tenido unas políticas sociales y de intervención en la economía reducidas, tienen poca presión fiscal en comparación con países como Dinamarca o Suecia, con amplios modelos de bienestar.

Esta presión fiscal también puede verse mermada por factores como la economía sumergida, la corrupción o el fraude. De hecho son factores que a menudo detraen una considerable cantidad de recursos de las arcas públicas, y también son una buena muestra de la escasa capacidad que tiene un Estado de lograr más recursos para sí mismo. Países de la OCDE como España, Italia, Grecia o Portugal tienen elevadas tasas de economía sumergida —una actividad económica que no tributa—, una moderada percepción de corrupción —algo que resta recursos públicos y obstaculiza que se desarrollen leyes y políticas que refuercen la presión fiscal— y también una laxitud o incapacidad de perseguir de forma efectiva el fraude fiscal, incluyendo las evasiones que acaban en distintos paraísos fiscales. Las estimaciones de esto último dentro de la Unión Europea abarcan desde 200.000 millones de euros a un billón.

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