El mapa del sentimiento nacional en la Unión Europea - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Sentimiento nacional en la Unión Europea

Cartografía Política y Sociedad Europa

El mapa del sentimiento nacional en la Unión Europea

Descripción del mapa

El sentimiento nacional, es decir, el apego que sienten los ciudadanos hacia su país, es una cuestión compleja en la Unión Europea. Para un ciudadano de Madrid, España puede significar algo muy diferente a lo que supone para alguien de Barcelona. Lo mismo ocurre en el caso de un parisino y un bretón en Francia o un flamenco y un valón en Bélgica. Algunos se sentirán fielmente representados por el Estado, símbolo de la unidad nacional y de una identidad propia, mientras que otros, los más desencantados, rechazarán su figura y la sentirán como una imposición.

Tampoco es un indicador fácil de medir. Al tratarse de un concepto muy subjetivo, la mejor forma de hacerlo es preguntar directamente a la ciudadanía. Y eso es lo que hace precisamente el Quality of Government Institute (EQI), un organismo independiente fundado en 2004 en colaboración con la Universidad de Gotemburgo (Suecia). En concreto, el EQI ha elaborado una encuesta realizada en cuatro rondas (2010, 2013, 2017 y 2021) “que tiene como objetivo proporcionar a los académicos y a los responsables políticos métricas sobre las percepciones y experiencias de los ciudadanos con la gobernanza en Europa”.

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Con una muestra de aproximadamente 500 personas por cada región, el Quality of Government Institute incluyó en su encuesta de 2021 —realizada entre octubre de 2020 y febrero de este año— una pregunta sobre el sentimiento nacional: “Las personas pueden sentir diferentes niveles de apego al lugar donde viven y a Europa. En una escala del 1 al 10, donde ‘1’ es ‘nada’ y ’10’ es ‘muy apegado’, ¿cómo de apegado se siente a su país?”.

A nivel comunitario, los europeos se sienten bastante apegados a su país, con una nota media de 7,66 puntos, y ninguna región suspende en orgullo nacional. Sin embargo, sí que se pueden observar importantes diferencias a nivel interno. La primera dinámica que salta a la vista es que las zonas donde existen movimientos independentistas consolidados se sienten en general menos apegadas a su país. El mejor ejemplo es País Vasco, en España, la región que menos nota saca (6,05) y donde las fuerzas que abogan por constituir un Estado independiente (Euskal Herria) son mayoría en el Parlamento.

El caso del País Vasco es también el de Cataluña o el de Flandes en Bélgica. Curiosamente, el bajo apego que sienten los ciudadanos de estas zonas no se corresponde con un fuerte sentimiento de pertenencia a su región. Más bien al contrario: los vascos vuelven a ser los ciudadanos europeos que menos se identifican con su región (4,49 puntos), seguidos muy de cerca por los catalanes y los flamencos. La razón es la tremenda polarización, que divide sus sociedades en dos extremos.

El orgullo nacional también parece tener menos calado en las capitales, como se puede apreciar en Madrid, Berlín o Bucarest. Sin embargo, el ejemplo más evidente es París, con un desapego que tiene sus raíces en la cultura cosmopolita de la ciudad y la multiculturalidad de su población. No en vano, en la región de Isla de Francia, a la que pertenece la capital francesa, cerca del 35% de los habitantes son inmigrantes o hijos de inmigrantes.

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