El mapa de las cuotas de género en los parlamentos - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Mapa de las cuotas de paridad de género en los parlamentos del mundo

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El mapa de las cuotas de género en los parlamentos

Descripción del mapa

Cerca de la mitad de los países de todo el mundo ya han introducido algún tipo de mecanismo de cuotas electorales en su parlamento nacional, y el número no para de aumentar. Dado que el ritmo al que las mujeres dan el salto a la política y ocupan cargos de responsabilidad continúa siendo mucho más lento que el de los hombres, la introducción de cuotas basadas en el género se ha erigido como la principal solución para lograr unos órganos legislativos paritarios o al menos más equilibrados.

Estas cuotas establecen umbrales mínimos a ocupar por mujeres, ya sea en una lista de candidatos, una asamblea parlamentaria, un comité o un Gobierno, y ponen el foco en aquellos encargados del proceso de selección. El objetivo es asegurar una minoría femenina del 30% o el 40%, o incluso asegurar un balance de género total (50% hombres-50% mujeres). En algunos países estas cuotas se han establecido de manera temporal, hasta que las barreras para la incorporación de la mujer a la política desaparezcan, pero la mayoría de Estados las aplican de forma indefinida.

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También existen países que han preferido apostar por el concepto de “cuota doble”, como los de Argentina y Bélgica, es decir, promover no solo que las mujeres den el salto a la política, sino evitar también que estas sean situadas al final de las listas electorales a través de reglas que regulan el orden de los candidatos. En este sentido, el marco legal de las cuotas electorales puede provenir de la constitución (Burkina Faso, Nepal, Filipinas o Uganda), de una ley electoral (la mayor parte de América Latina, Eslovenia, Francia o Bosnia y Herzegovina) o de una decisión voluntaria de los propios partidos (Sudáfrica, Alemania, Noruega o Suecia). Sin embargo, la mayoría de formaciones políticas del mundo no han introducido cuotas de género por elección propia.

En cuanto al nivel político, los mecanismos establecidos también difieren sobre si obligan a impulsar la selección de mujeres aspirantes (primarias), candidatas (listas electorales) o electas (escaños). Aunque los países que han optado por regular el número de candidatas son mayoría (un total de 57, donde de media las políticas suponen el 27,5% de los diputados nacionales), cada vez son más aquellos otros Estados que se decantan por reservar escaños para ellas (26 en la actualidad, con un 26,6% del parlamento ocupado por mujeres), tal y como se desprende de los datos del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral sueco.

El porcentaje de mujeres y hombres que son empleados públicos

Estas cifras demuestran que las cuotas funcionan, aunque aún de forma muy discreta, ya que en el resto de países que no cuentan con ningún mecanismo de este tipo los hombres aglutinan tres cuartas partes de los escaños, apenas unos puntos porcentuales más que en los países que sí lo hacen. De hecho, la controversia que rodea a la introducción de cuotas sigue estando muy presente. Sus detractores argumentan que atentan contra el principio de igualdad de oportunidades y el de democracia liberal, ya que algunos candidatos son elegidos en función de su género y no de sus cualificaciones.

A pesar de ello, los sistemas de cuotas no tienen por qué implicar que se reduzca el nivel de los aspirantes, ya que a menudo las mujeres poseen la misma formación y experiencia que sus compañeros varones pero se encuentran con muchos más obstáculos en política. Además, se trata de medidas temporales que en última instancia dejan en manos de los partidos políticos la selección de candidatos, por lo que los derechos de los votantes no se ven afectados.

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