Consigue acceso a todos nuestros mapas y mucho más:

Suscríbete o inicia sesión
Geopolítica de Francia

Suscripción Cartografía Geopolítica Europa

La geopolítica de Francia

Descripción del mapa

La geopolítica interna de Francia puede ser dividida en dos: por una parte la de las posesiones y territorios de ultramar, y por otra la de la Francia metropolitana, también denominada por los franceses como “el hexágono” debido a la forma del territorio. Este hexágono es la parte europea del país, su corazón político, económico, cultural e histórico, y por ello en torno al cual se articulan los intereses de Francia.

París es uno de los elementos centrales para explicar el país. La capital, con doce millones de habitantes, es la mayor ciudad de la Unión Europea y la tercera de Europa tras Moscú y Londres, un centro financiero y cultural de primer orden donde se concentran importantes organismos de gobernanza mundial. Sin embargo, su inmenso tamaño también tiene consecuencias: la macrocefalia parisina asfixia a buena parte de la mitad norte del país, dejando con pocas oportunidades a las ciudades pequeñas y medias. Todas las demás grandes urbes del país se sitúan en la mitad sur o en los límites fronterizos, allá donde la influencia de París se debilita.

Lejos de la grandeur: los territorios franceses de ultramar

En 2014 el mapa administrativo fue profundamente transformado por el Gobierno central. Y es que Francia es uno de los ejemplos clásicos de centralismo político, donde las regiones tienen poco poder y los regionalismos son relativamente débiles, con las excepciones de Bretaña y Córcega. Un buen ejemplo del centralismo ha sido la red ferroviaria de alta velocidad, el TGV, cuya función es comunicar París con las grandes ciudades de la periferia del país, y no estas entre ellas.

Al norte de Francia se encontraba su antigua zona industrial, junto a los depósitos de hierro y carbón, que entró en crisis y no se ha recuperado, en parte por la proximidad de París, que ha absorbido los recursos de su entorno. La capital y las antiguas regiones industriales de Alsacia y Lyon, lejos de París, reconvirtieron sus industrias y ahora son regiones dinámicas. Así, mientras que el norte se hunde, las costas atlántica y mediterránea, junto a los corredores del Loira —que una París con la costa atlántica—, del Ródano —que une Lyon con el Mediterráneo— y Mediodía —que une ambas costas por Toulouse— se encuentran en plena expansión económica. La consecuencia es que mientras las antiguas zonas obreras del norte se empobrecen y van adoptando postulados políticos más radicales —como los de Agrupación Nacional, las regiones dinámicas se van volviendo más liberales.

La Francia del Frente Nacional

Por medio de la Francia en declive y la Francia próspera queda el interior del país, “la Francia vaciada”, una inmensa diagonal que cruza el hexágono de noreste a suroeste uniendo los espacios menos poblados; un espacio de ciudades medias y pequeñas con escasas oportunidades y que según algunas definiciones llega a alcanzar el Atlántico al sur de Burdeos. Esta Diagonal del vacío francés es el espacio donde ha surgido y cuajado el movimiento de los chalecos amarillos, aunque en el extranjero las noticias se hayan centrado en los disturbios de París.

Además de estas circunstancias internas, la Francia metropolitana tiene también importantes elementos del otro lado de sus fronteras que ayudan a entender el país. Francia se encuentra rodeada de paraísos fiscales —Andorra, Mónaco, Suiza, Luxemburgo, Países Bajos o las islas del Canal—, y además existen importantes comunidades francófonas en Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Mónaco, Italia, Andorra o las islas del Canal, lo cual otorga a Francia un gran poder cultural sobre estos territorios, y con ellos sobre Europa.

Los chalecos amarillos, la primera gran crisis de Macron