La evolución de las muertes por cáncer desde 1990 - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Evolución de las muertes por cáncer en el mundo

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La evolución de las muertes por cáncer desde 1990

Descripción del gráfico

El cáncer se ha vuelto una enfermedad omnipresente. Ya sea por las mejoras en los sistemas de detección o por el desarrollo de hábitos de vida poco saludables, hoy en día cuesta encontrar a alguna persona que no lo haya sufrido de cerca, sea sobre sí misma o entre su círculo de contactos más cercano.

Con 19,3 millones de nuevos casos diagnosticados en 2020 y diez millones de fallecidos, se trata de la primera causa de muerte en todo el mundo, según los datos de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (IARC). Uno de cada cinco hombres y una de cada seis mujeres desarrollan un tumor a lo largo de su vida, y uno de cada ocho hombres y una de cada once mujeres mueren a causa de la enfermedad. Para 2040 se espera que los diagnósticos aumenten hasta los 29,5 millones.

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Aunque parezca contradictorio, se trata de una consecuencia del desarrollo socioeconómico: a mayor calidad de vida, más se alarga la longevidad, lo que multiplica la posibilidad de padecer cáncer. Desde la Revolución Industrial, además, la contaminación no ha parado de aumentar, a lo que hay que sumar el impacto del tabaquismo, el abuso del alcohol, las dietas no saludables, la obesidad y el sedentarismo, todos ellos considerados factores de riesgo.

Sin embargo, la incidencia y la mortalidad del cáncer se han disociado, es decir, los diagnósticos aumentan a un ritmo mayor que los decesos, lo que significa que el cáncer es una enfermedad cada vez menos mortífera. De esta manera, si atendemos a la evolución de los fallecidos por cáncer desde 1990, observaremos que estos habían aumentado un 66% en 2017, un crecimiento que se reduce al 17% si empleamos una tasa, es decir, si calculamos las muertes por cada cien mil habitantes. La población no ha parado de aumentar, por lo que es lógico que también lo haya hecho el cáncer, al igual que el resto de causas de muerte.

La mortalidad del cáncer en la Unión Europea

Pero ¿cómo es posible que las muertes hayan aumentado un 17% desde 1990 y que, a la vez, se trate de una enfermedad cada vez menos mortífera? Sabemos que el cáncer mata mayormente a personas mayores —cada año se lleva por delante al 1% del grupo poblacional de 70 años o más, mientras que para las personas menores de 50 años la tasa de muerte es más de cuarenta veces menor—, por lo que es de esperar que en una población cada vez más envejecida la letalidad de la enfermedad se intensifique. Si fuera al revés, y la población rejuveneciera, el cáncer debería retroceder.

De hecho, si históricamente ha habido menos casos y menos muertes por cáncer en el mundo, además de por la menor incidencia de los actuales factores de riesgo, ha sido porque la mayoría de la población moría antes de alcanzar la edad en la que el cáncer se convierte en una causa de muerte común. Así, si corregimos la tasa tanto para el crecimiento como el envejecimiento de la población mundial, detectaremos que el cáncer mata hoy en día a un 15% menos de personas que en 1990.

El mapa del impacto de las enfermedades crónicas en el mundo

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