La desigualdad antes y después de impuestos - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Índice de Gini en países OCDE antes y después de redistribuir mediante impuestos y transferencias

Cartografía Economía y Desarrollo Mundo

La desigualdad antes y después de impuestos

Descripción del gráfico

El índice o coeficiente de Gini es el indicador de referencia que se emplea para medir la desigualdad de un país. Creado por el estadístico italiano Corrado Gini, el coeficiente de Gini se expresa como un valor entre cero y uno, siendo cero igualdad máxima ―todos los ciudadanos tienen los mismos ingresos― y uno desigualdad máxima ―un solo ciudadano concentra todos los ingresos y el resto no tiene nada―. Así, el papel del Estado es luchar por que el coeficiente de Gini sea lo más próximo posible a cero, ya sea a través de impuestos aplicados a las rentas más altas o subvenciones destinadas a los más pobres. Con todo, cabe aclarar que este índice no mide la riqueza, es decir, un país podría tener una desigualdad baja pero ser la mayoría de sus habitantes muy pobres, en tanto que todos ellos tienen unos bajos pero similares ingresos. 

En ese contexto, los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 2017 muestran diferencias importantes a la hora de lidiar con la desigualdad en el mundo. Así, destacan los casos de Chile, Estados Unidos y Costa Rica, países con una economía liberal donde el sector privado tiene un gran peso y que tienen poco éxito combatiendo la desigualdad. En Chile, en concreto, el índice de Gini tras la intervención estatal apenas se reduce en 0,04 puntos, fruto de un sistema que arrastra las consecuencias de la liberalización de servicios básicos ―la luz, el agua potable, la educación, las pensiones o el sistema de salud― promovida por el dictador Augusto Pinochet.

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En Costa Rica sucede algo similar: un sistema de reparto ineficiente gestionado por más de una veintena de entidades públicas y varias privadas, funcionarios corruptos y un modelo económico centrado en aspectos macroeconómicos como la inflación, el déficit fiscal o el crecimiento del producto interior bruto (PIB) provocan que una gran parte de los fondos para los más necesitados no llegue a su destino. En Estados Unidos, aunque la brecha entre ricos y pobres sí refleja el impacto de impuestos y subvenciones, la intervención estatal está también lejos del modelo europeo, donde el sistema del bienestar descansa casi en su totalidad sobre el aparato público.

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