Evolución del peso de las empresas públicas de 1998 a 2018

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¿En cuántos sectores tienen los países empresas públicas?

Descripción del gráfico

La historia de las empresas públicas es una historia de altibajos en la que la propiedad estatal ha sido demonizada y culpabilizada de las depresiones económicas y, apenas unos años después, planteada como el mayor garante del estado del bienestar. De hecho, fueron la Gran Depresión de 1929 y la Segunda Guerra Mundial las que empujaron a muchos gobernantes a adoptar un rol más activo en la economía nacional a través de la creación de nuevas empresas públicas.

Este tipo de compañías reforzaron su presencia en mercados estratégicos como las telecomunicaciones, el ferrocarril o el servicio postal para asegurar el correcto funcionamiento de ciertos servicios públicos, pero también comenzaron a adentrarse en nuevos sectores como el de la manufacturación o la automovilística.

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La década de los setenta fue un periodo de esplendor y crecimiento para la propiedad estatal, pero la llegada de Margaret Thatcher al poder en Reino Unido en 1979 cambió radicalmente la dinámica. Thatcher, que se mantuvo al frente del Gobierno británico hasta 1990, acometió una profunda desregulación y privatización del mercado y limitó el papel del Estado al de un mero estimulador económico. Su éxito, junto con la disolución de la Unión Soviética, propició una corriente liberalizadora por toda Europa que arrasó con muchos conglomerados públicos. En España, por ejemplo, entre 1985 y 2007 se vendieron más de 120 empresas públicas, lo que arrojó unos ingresos de 45.000 millones de euros. 

Esa fue la situación en la que se llegó a finales de siglo, con una participación muy discreta del Estado en los mercados. En el Reino Unido, por ejemplo, las empresas públicas apenas estaban presentes en el 1,19% de los sectores, tal y como muestran los datos de 2018 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Así fue la privatización de empresas públicas en España

Pero la moda privatizadora también tocó fondo y la crisis económica de 2008 devolvió el protagonismo al Estado en Europa, que de nuevo comenzó a aumentar sus participaciones en compañías estratégicas. También influyó la pujanza de las empresas públicas chinas, que, aunque si bien es cierto que la participación pública en el mercado había venido cayendo en el gigante asiático en las décadas anteriores, había propulsado a decenas de compañías que no competían en igualdad de condiciones con las europeas. De esta manera, países como Francia o Alemania han aumentado el número de sectores en los que el Estado controla al menos una empresa en las últimas dos décadas (del 4,62% al 5,38% y del 2,89% al 4,27%, respectivamente), una dinámica en la que también se enmarcan los casos de Brasil y Japón. 

De forma paralela al resurgimiento de la empresa pública en las potencias europeas, hubo algunos países que avanzaron en la dirección contraria y siguieron desmantelando la propiedad estatal, como Polonia, Italia, Portugal y, sobre todo, España, que redujo drásticamente sus participaciones entre 1998 y 2018 (del 4,57% al 1,42%) hasta situarse al mismo nivel de Estados Unidos y Chile, máximos exponentes del liberalismo económico. Igual de llamativos son los casos de China e India, que en apenas diez años salieron de la mitad de los sectores en los que controlaban alguna empresa a medida que el capitalismo se asentaba en sus sistemas.

¿Cuántas personas trabajan en las empresas públicas en la Unión Europea?

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