La confianza en las instituciones en el mundo árabe - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Opinión del mundo árabe sobre sus instituciones

Cartografía Política y Sociedad Oriente Próximo y Magreb

La confianza en las instituciones en el mundo árabe

Descripción del mapa

El mundo árabe se ha caracterizado en los últimos años por la inestabilidad. Revueltas, revoluciones y guerras civiles se han sucedido por el Magreb y el Máshrek desde que en 2011 estallasen las denominadas “primaveras árabes”. La corrupción, la inestabilidad, la represión y el esfuerzo por imponer el orden público han ido modificando la confianza del mundo árabe en sus propias instituciones.

Los datos recogidos por el Arab Opinion Index 2020 muestran, en el mundo árabe, un nivel relativamente bajo de confianza en las instituciones de gobierno, lastradas por la corrupción y la inestabilidad política y económica. En la cara opuesta, los ciudadanos de la región dan un apoyo muy alto a actores como las fuerzas armadas o la policía, garantes de la estabilidad y el orden frente al caos político.

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La opinión pública del mundo árabe está dividida respecto a la confianza en los parlamentos nacionales, el poder legislativo que en muchos casos no funcionan de manera democrática. Algo menos de la mitad de los encuestados (un 47%) confían en cierta medida en esta institución, mientras que casi la otra mitad (un 49%) desconfía de la labor parlamentaria. Esta institución varía mucho según el país: mientras que Túnez tiene un parlamento elegido democráticamente, en Arabia Saudí es un consejo consultivo, el Consejo de la Shura, compuesto por 150 miembros elegidos directamente por el rey Salmán bin Abdulaziz.

No obstante, existen diferencias internas importantes dentro del mundo árabe, con países como Túnez o Kuwait donde esta institución, gracias a sus propias idiosincrasias, está bien valorada. Túnez se encuentra al inicio de su régimen democrático, tras una extensa transición desde la dictadura de Ben Ali. De hecho, es considerada la única revolución exitosa de toda la oleada ocurrida en 2011. Por su parte, Kuwait es un régimen semidemocrático, con 50 representantes elegidos democráticamente y otros 15 elegidos por el monarca y donde la monarquía suní ha basado su poder en el apoyo de la población chií, haciendo del país uno de los más estables de la región y con menos conflictos sectarios pese a la división religiosa del Estado.

El poder de los militares en Oriente Próximo y el norte de África

El ejército es la institución que más confianza despierta en el mundo árabe. Casi dos tercios de la población dicen tener un alto grado de confianza, y un 88% confía de alguna manera en ella. Le sigue la policía, donde un 76% de la población en general confía en la institución. Los militares son, de hecho, agentes fundamentales para entender la estructura de poder de los países de Oriente Próximo y el Magreb, y su influencia cubre la esfera política, económica y social. No es casual que algunos de estos países tengan los gastos en defensa más altos del mundo.

El ejército ha protagonizado golpes de Estado, mantenido dictaduras y luchado contra grupos insurgentes y terroristas. Por ejemplo, fue el ejército quien protagonizó la revolución egipcia de 1952, que acabó con la monarquía, el protectorado británico sobre Egipto y fomentó el panarabismo. Y es en Egipto también donde el general Al Sisi gobierna el país con la ayuda castrense tras poner fin a la breve e inestable democracia surgida de las “primaveras árabes”.

En Sudán el ejército fue clave para derrocar a Al Bashir, y ahora es quien coordina la transición política a una teórica democracia. También son un agente clave en Argelia, donde sostuvieron la dictadura de Buteflika, pero cuando se iniciaron las protestas contra este régimen depusieron al dictador e iniciaron una transición democrática dirigida por el propio estamento militar.

La nueva Argelia en la que nada ha cambiado

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