Ciudades con más robos de bicicletas

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Las ciudades con más robos de bicicletas

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Una de cada cinco personas ha sufrido un robo de bicicleta en los últimos cinco años en España. Lejos de ser un caso aislado, se trata de una tendencia que afecta a todo el mundo: el creciente uso de la bici en las ciudades se está viendo acompañado de un incremento de los robos. Resulta, además, que son objetos muy fáciles de robar. Al ser estacionadas en la calle, no requerir de allanamientos de morada y no tener un gran valor, su sustracción se considera un hurto y no un robo como tal, lo que provoca que en la mayoría de ocasiones los delitos queden impunes. A diferencia de los coches, las bicicletas también son más difíciles de rastrear e identificar tras ser robadas.

Sin embargo, no todas las ciudades del mundo ofrecen la misma seguridad a los ciclistas a la hora de aparcar sus bicis. Según el Global Bicycle Cities Index de 2019, un análisis que realiza una aseguradora alemana de 90 urbes que destacan por su tradición ciclista o su apuesta por este tipo de movilidad, la sudafricana Johannesburgo es la peor ciudad para tener una bicicleta. En concreto, el Global Bicycle Cities Index otorga a cada ciudad una puntuación de 0 a 100, de forma que las calificaciones más bajas corresponden a las ciudades en las que se producen más robos de bicicletas.

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De las seis ciudades más peligrosas de todo el mundo, cinco son latinoamericanas: São Paulo (Brasil), Bogotá, Medellín, Cali (las tres de Colombia) y Ciudad de México. A pesar de ello, lo cierto es que prácticamente todas las regiones del mundo cuentan con alguna ciudad entre las quince peores urbes en el robo de bicicletas, desde la española Barcelona hasta la nigeriana Lagos o la china Hangzhou —que, paradójicamente, es de las mejores ciudades del mundo para ser ciclista—.

Aunque la culpa de estos hurtos, evidentemente, recae sobre los ladrones, los usuarios pueden dificultar su sustracción aplicando las siguientes medidas: evitar comprar bicicletas espectaculares que llamen la atención y que vayan más allá de tus necesidades; utilizar dos candados ―uno de ellos para atar la rueda delantera al marco de la bici―; localizar aparcamientos que tengan un tránsito constante de viandantes y objetos con formas cerradas para atar el vehículo; y, como medida extrema, tratar siempre de guardar la bici en interiores.

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