Suscripción Geopolítica Asia-Pacífico

Convergencia intercoreana en el paralelo 38

Convergencia intercoreana en el paralelo 38
El presidente surcoreano, Moon Jae-in. Fuente: Gobierno de Corea del Sur

La tercera cumbre intercoreana se celebra en un momento clave en el que el régimen de Pionyang maniobra para mantenerse en pie mientras cuenta con la ventaja de haber desarrollado su potencial estratégico. Corea del Sur busca reavivar el poder de la "política del sol" de las Administraciones de Kim y Roh a principios de siglo.

En julio de 2017, tras una primavera muy intensa en Corea del Norte, escribía que su desarrollo nuclear era el resultado de la propia ideología en la que el régimen se había creado: los asuntos militares están por delante de todo —songun— para lograr la autosuficiencia y la independencia. Se trata de un enfoque peligroso. En primer lugar, el desarrollo militar dota al régimen de prestigio y reconocimiento interno al demostrar el poder del Partido. No obstante, también pone a Pionyang —o, al menos, los pilares en los que se sustenta— una fecha de caducidad; la única razón para desarrollar un ejército capaz y moderno es para utilizarlo en algún momento. Es la evolución orgánica de cualquier régimen de estas características.

La tercera cumbre intercoreana, que comienza el 27 de abril de 2018, nos acerca más a esa noción de la fecha de caducidad. Al contrario que las dos últimas cumbres, en 2000 y 2007, no hay ninguna motivación humanitaria que sustente la invitación de Kim Jong-un —o la de su hermana Kim Yo-jong, que fue la que viajó a Seúl para convencer a Moon Jae-in—. En 2000 Kim Jong-il buscaba ayuda para su gran crisis interna; las inundaciones en la década de los 90 dejaron e...

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